El valor del informe “Iberostar Wave of Change” no reside en un indicador aislado, es precisamente que se trata de un movimiento vivo. Documento que nació en 2017, como una iniciativa focalizada principalmente en la conservación de los océanos, hoy es un movimiento con el que avanzamos en torno a siete áreas integradas que abarcan las dimensiones social, de gobernanza y medioambiental: cuidado de nuestras personas, gestión de destinos, naturaleza, blue foods, acción por el clima, economía circular y crecimiento responsable.
En la edición del 2025, a nivel global, las cifras indican que el 79% de los residuos desviados de vertedero. Este nivel de eficiencia no sería posible sin los equipos 3R en los hoteles. En México, se han regenerado espacios verdes en Iberostar Waves Cozumel, logrando que un 25% de su superficie sean zonas verdes, con más de la mitad de plantas autóctonas y se han eliminado las especies invasoras.
En México, su modelo operativo y de sostenibilidad de Iberostar abarca las distintas regiones costeras en Quintana Roo (Cancún y Riviera Maya), Nayarit, Jalisco y Campeche. Entre los proyectos destacados en estas zonas se encuentran la restauración de dunas costeras, la conservación de manglares y arrecifes de coral, el fomento del turismo comunitario y el desarrollo de seis iniciativas de captura de carbono e integración comunitaria con ejidos locales, enfocadas en manejo forestal, ganadería regenerativa y agricultura sostenible.
En México, los proyectos comenzaron con acciones concretas de conservación y protección de ecosistemas costeros y marinos. Posteriormente, se expandieron hacia un modelo transversal que abarca la economía circular, la acción climática, el abastecimiento responsable y la integración comunitaria. Actualmente, el país, es pionero donde Iberostar desarrolla directamente proyectos comunitarios de captura de carbono y conservación ambiental con ejidos.
Entre estos proyectos destacan las iniciativas en Quintana Roo enfocadas en reforestación, prevención de incendios y captura de carbono en manglares y humedales; la gestión forestal, el turismo de naturaleza y la producción de miel y pitaya en Campeche; las estrategias de ganadería regenerativa y producción de madera en Nayarit; y la protección directa de bosques amenazados en Jalisco.
Se reiteró que el turismo puede ser una fuerza positiva de la naturaleza. Y sus hoteles, se ubican en zonas costeras y es ahí donde establecemos nuestras áreas de actuación para cuidar el destino, pero también los empleados y las comunidades locales. Por ello, las acciones en México se enfocan prioritariamente en los destinos donde tienen presencia operativa y en sus comunidades aledañas en Quintana Roo, Nayarit, Jalisco y Campeche.
Informó que en México se tienen trabajos con instituciones y organizaciones documentadas como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), ECOSUR, la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), The Nature Conservancy (TNC), la Fundación Planeterra, SUSTENTUR, Mayma y Grupo Original, además de las secretarías de Turismo y Medio Ambiente de Quintana Roo, asociaciones hoteleras regionales, comunidades y ejidos. Estas alianzas abarcan desde la investigación técnica para la restauración de dunas y corales hasta proyectos de economía circular y turismo comunitario.
Cabe mencionar que el movimiento Iberostar Wave of Change nació en 2017 con una visión pionera volcada en la protección de los mares y ecosistemas marinos. Este movimiento ha evolucionado hasta convertirse en una estrategia operativa de la compañía, integrando el rigor científico y los datos en el centro del modelo de negocio y fomento a la economía circular, la descarbonización de las operaciones y la resiliencia socioeconómica de los destinos. El corporativo tiene el plan al 2030, de reducir el 85% en las emisiones de Alcances 1 y 2, y del 50% en el Alcance 3 respecto al año base 2019.
Compromiso establecido debido a que el WTTC señala que más del 80% de los bienes y servicios que comercializa la industria turística dependen directamente de recursos naturales y ecosistemas funcionales. Los ecosistemas marino-costeros sanos —específicamente los arrecifes de coral, los manglares y los sistemas de dunas— representan barrera de protección natural más eficaz para nuestros hoteles y para las comunidades locales frente a los embates del cambio climático, como el aumento del nivel del mar o la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos. Muestra de ello es México, donde se han restaurado 2.619 m² de dunas y repoblado 5.729 plantas nativas, logrando triplicar la biodiversidad local al pasar de 5 a 16 especies.
Sobre el mensaje de sustentabilidad para los turistas, se indica que Iberostar ha materializado acciones e iniciativas visibles y otras menos evidentes para el viajero. “Nuestros huéspedes perciben este compromiso desde el primer momento al no encontrar botellas de agua de plástico en su habitación, sustituidas por nuestras estaciones de agua filtrada, al utilizar los puntos de segregación de residuos o al sumarse a iniciativas educativas al utilizar los puntos de segregación de residuos o al sumarse a iniciativas educativas, como las visitas al laboratorio de corales integrado en el complejo Paraíso, en México”.
Un claro ejemplo en este mismo país es el proyecto de turismo comunitario en Chemuyil (Quintana Roo), desarrollado junto a Planeterra, donde los huéspedes conocen cenotes y entornos naturales acompañados por guías locales. Esta actividad enriquece la experiencia del turista, contribuye a la conservación del territorio y genera un impacto socioeconómico directo que beneficia a más de 30 familias locales.
