En el marco del Mes Mundial del Dolor, conmemorado durante octubre, especialistas hacen un llamado a reconocer la importancia del dolor crónico lumbar, una condición que puede interferir con las actividades cotidianas, la movilidad y la calidad de vida de las personas que viven con ella.

La Asociación Internacional para el Estudio y Tratamiento del Dolor (IASP) define al dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable, la cual puede relacionarse con daño o problema en alguna parte del cuerpo.  El dolor a su vez,  puede ser clasificado con respecto a su duración, donde puede ser definido como agudo (con duración menor a tres meses) o crónico (aquel que tiene una duración mayor a tres meses o que dura más del tiempo habitual que se espera para su recuperación).

Se estima que 1 de cada 5 personas en el mundo experimenta algún tipo de dolor crónico. Si bien en México no existe un estudio que determine el número de casos ante este problema de salud pública, bajo la prevalencia mundial, se calcula que alrededor de 40 millones de personas viven con dolor en nuestro país.

El dolor crónico lumbar posterior a cirugía de columna es un problema de salud persistente en casi la mitad de los casos sometidos a una intervención quirúrgica de columna, donde los pacientes permanecen con dolor crónico discapacitante que afecta significativamente su calidad de vida, a pesar de haber tenido una cirugía exitosa.

“Hay pacientes que tienen una indicación quirúrgica completamente justificada, se corrige el problema estructural y, aun así, continúan con dolor. Esto sucede porque el dolor es mucho más complejo que una lesión anatómica. Por eso es fundamental entender que el dolor crónico puede convertirse en una enfermedad por sí misma y no solamente en un síntoma de otra enfermedad”, mencionó la Dra. Denise Vazquez, algologa intervencionista y anestesióloga, especialista en el tratamiento del dolor.

La problemática de esta condición radica en que el 40% de los casos posteriores a un procedimiento quirúrgico de columna manifiestan dolor crónico incapacitante y que no necesariamente habla de una mala intervención en el quirófano, sino que es propio de este tipo de procedimientos.

El dolor crónico lumbar posterior a cirugía de columna es uno de los problemas más frustrantes que enfrentan los especialistas. Una evaluación metódica y reflexiva puede proporcionar beneficios para los pacientes, de acuerdo con sus síntomas y atenderlos mediante tratamientos como:

  1. Terapia física
  2. Terapia Farmacológica (oral, transdérmica o inyectable)
  3. Procedimientos quirúrgicos innovadores de mínima invasión

“Lo primero que tenemos que entender es que no todos los dolores son iguales y, por lo tanto, no todos se tratan de la misma manera. Hay pacientes cuyo dolor responde adecuadamente a medicamentos, rehabilitación y otras medidas conservadoras. Pero también hay pacientes que, a pesar de haber recibido diferentes tratamientos, continúan con dolor importante y limitaciones en su vida diaria”, señaló la especialista.

Hoy en día, la evolución de la tecnología médica permite desarrollar tratamientos integrales, a través de estimulaciones en la médula espinal con el objetivo único de aliviar el dolor crónico de los pacientes.

Una de estas tecnologías es el Neuroestimulador de Medula Espinal, con la que por medio suministro de impulsos eléctricos a través de electrodos implantados en el espacio epidural activan las neuronas inhibidoras del dolor, lo cual reduce la percepción del dolor.

“La neuroestimulación medular es una tecnología que nos permite modificar la transmisión y el procesamiento de las señales de dolor. Se utiliza principalmente en pacientes con dolor crónico refractario, especialmente cuando existe un componente neuropático. Puede ser una alternativa en pacientes con dolor persistente después de una o varias cirugías de columna. En pacientes seleccionados también puede utilizarse para tratar ciertos tipos de dolor asociado con lesiones nerviosas”, mencionó la Dra. Vázquez.

Este tipo de terapia tiene beneficios adicionales, como el hecho de no generar farmacodependencia o adicción a los medicamentos. Además de realizar una prueba antes de decidir si se coloca un dispositivo definitivo. Esta prueba generalmente dura varios días y permite evaluar cómo responde el paciente a la estimulación en su vida cotidiana.

En el caso de fracturas de columna, existe la cifoplastia con balón, un tratamiento de mínima invasión que representa una oportunidad para todas las personas que padecen de una fractura en la columna vertebral para regresar a su vida diaria, así como convivir de nuevo con su familia y con sus seres queridos.

El procedimiento se realiza mediante una pequeña punción en la espalda. El médico utiliza imágenes, como radiografías en tiempo real, para llegar con precisión a la vértebra fracturada. Después introduce un pequeño balón dentro de la vértebra y lo infla de forma controlada. Esto crea un espacio y, en algunos casos, permite recuperar parcialmente la altura de la vértebra. Luego se retira el balón y se coloca un cemento médico especial para estabilizarla.

“El objetivo principal es disminuir el dolor y ayudar al paciente a volver a moverse. Cuando el dolor mejora, también puede ser más fácil comenzar o retomar la rehabilitación y evitar los problemas que causa permanecer inmóvil durante mucho tiempo” puntualizó la Dra. Denise Vázquez.

Durante el Mes Mundial del Dolor, la conversación sobre el dolor crónico lumbar representa una oportunidad para promover información confiable, reducir la normalización del dolor persistente y recordar que cada paciente requiere una evaluación individual para conocer las alternativas de atención más apropiadas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *