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El hogar es mucho más que el lugar al que regresamos al final del día: es el escenario de nuestras rutinas, del descanso, de la convivencia y de los momentos que dedicamos a nosotros mismos. Por eso, la forma en que organizamos y habitamos nuestros espacios puede contribuir a crear un entorno más favorable para el bienestar cotidiano. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que el bienestar mental está relacionado con factores personales, familiares, sociales y ambientales. También reconoce que los hogares forman parte de los entornos que pueden contribuir a proteger la salud mental. La International Journal of Environmental Research and Public Health analizó investigaciones sobre las condiciones de la vivienda y la salud mental. Entre los factores examinados se encuentran la calidad del espacio interior, las características del inmueble, la composición del hogar, el entorno vecinal y el acceso a áreas verdes. Los autores concluyeron que estas condiciones pueden relacionarse con distintos resultados de salud mental y bienestar, aunque sus efectos dependen de múltiples factores. “Cuando pensamos en una vivienda, solemos concentrarnos en su ubicación, distribución y características físicas, pero también vale la pena preguntarnos cómo queremos sentirnos y vivir dentro de ella. Un hogar funcional es aquel que responde a las necesidades reales de quienes lo habitan y les permite disfrutar de sus actividades, descansar y compartir tiempo de calidad”, señala Cristiano Tateshita, CEO de tudepa.com, la red inmobiliaria mexicana que cuenta con más de 50 desarrollos en preventa y venta de departamentos. Desde esta perspectiva, el bienestar en casa no depende necesariamente de tener más metros cuadrados o una decoración sofisticada, sino de aprovechar el espacio de acuerdo con el estilo de vida de cada persona. 5 claves para hacer del hogar un espacio de bienestar |
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Para Tateshita, estas decisiones también invitan a replantear la manera en que se elige una vivienda. “Un departamento no debería evaluarse únicamente por su superficie o por la cantidad de amenidades que ofrece. Es importante pensar cómo se integra a nuestra rutina: si facilita el descanso, si permite organizar nuestras actividades y si cuenta con espacios que realmente vamos a aprovechar. La calidad de vida también se construye en esas decisiones cotidianas”, añadió. Habitar mejor, no necesariamente tener más La conversación sobre el bienestar en casa también invita a replantear cuánto espacio necesitamos realmente para vivir bien. Para quienes viven solos, trabajan desde casa o atraviesan una nueva etapa, un departamento compacto puede ser suficiente cuando está bien distribuido, tiene buena iluminación, permite mantener el orden y ofrece privacidad. La clave no siempre está en tener más metros cuadrados, sino en que el espacio responda a la forma en que vivimos. También cobran relevancia las amenidades de los desarrollos residenciales, que ofrecen espacios para distintas actividades sin tener que destinar parte del departamento a cada una. Gimnasios, albercas, áreas verdes, roof gardens y salones de usos múltiples permiten ejercitarse, relajarse o convivir, mientras que los coworkings y las salas de juntas ofrecen un lugar para trabajar. Estos espacios funcionan como una extensión del depa y ayudan a separar las actividades del día a día, favoreciendo un equilibrio entre el trabajo, el descanso y la recreación. Desde esta perspectiva, habitar mejor no significa necesariamente acumular más espacio, sino encontrar un entorno que facilite una rutina más equilibrada y dé lugar tanto a la productividad como al descanso, la convivencia y el disfrute personal. No existe una fórmula única para crear un hogar que se sienta bien: las preferencias, las actividades y las circunstancias de cada persona son distintas. Lo importante es reconocer qué aspectos del entorno facilitan la vida diaria y cuáles conviene modificar para hacerlo más cómodo y habitable, concluyó el directivo. En el Día Mundial de la Salud Mental, pensar en el hogar desde esta perspectiva permite recordar que el bienestar también se relaciona con los entornos en los que vivimos. Cuidar el espacio propio puede ser parte de una rutina de autocuidado, sin perder de vista que los problemas de salud mental requieren atención y apoyo adecuados cuando son necesarios. |
