En el marco del Día Mundial del Hábitat, y de su 50°aniversario, HPHI publicó hoy su Informe Global de Investigación sobre Vivienda 2026, una investigación histórica, basada en una de las encuestas de opinión pública sobre vivienda más amplias e inclusivas realizadas a nivel mundial hasta la fecha.
El informe denuncia que “en México, el 81% de las personas encuestadas espera que su situación de vivienda mejore en los próximos tres años, pero 56% teme que un solo problema inesperado pueda poner en riesgo su capacidad de conservar su hogar, en comparación con 48% del promedio global. Ocho de cada diez personas reportan haber reducido al menos un gasto en alimentos, o haber retrasado o evitado la atención médica durante el último año para poder pagar su vivienda, superando el promedio global de 75%. Esta brecha es preocupante porque sugiere que la inseguridad habitacional en México comienza mucho antes de que una familia pierda su casa o se vea obligada a dejarla. Muchos hogares parecen estar gestionando sus condiciones actuales, pero con muy poco margen de maniobra frente a una enfermedad, pérdida de empleo, aumento de costos o una emergencia familiar”, dijo Lacmi Rodríguez directora ejecutiva nacional de Hábitat para la Humanidad México (HPHM).
Añadió que hasta 8 de cada 10 personas; señala que ha dejado de sacrificar alimentos para hacer pagos de su vivienda. Esto se ubica arriba del promedio mundial. Mientras que un 36% debe usar ahorros familiares y un 34% tiene un doble empleo. Lo que pone en evidencia que un imprevisto de salud u algo similar, pone en riesgo el bienestar de las personas. Indicó que estos datos es un promedio en 28 de los 32 estados, incluyendo a Querétaro.
Un 60% de las casas en México son producidas por mano propia y se tardan hasta 20 años en consolidarse y se edifican sin asistencia técnica y sin un financiamiento formal. Que se extienden en el tiempo y pone en relevancia que un 40% de familias reportan daños en su hogar; que les ponen en riesgo. Muy arriba del 23% del promedio global.
Solo un 38% de personas considera que las políticas de vivienda social son las adecuadas y el resto considera que no son efectivas y son 8 millones de viviendas del país tienen rezagos por sus espacios.
Frente al cambio climático; un 33% de mexicanos estima que este fenómeno le complica el habitar sus hogares para el año 2030; con situaciones más complejas desde calor, inundaciones, etc.
Por su parte, Luis Armenta, director de operaciones de HPHM, dijo que la población tiene población joven para varias décadas y se tiene que pensar a unos 20 años más adelante. El aspecto que preocupa es la inseguridad que provoca que la gente abandone poblados. Pero la pirámide humana sigue fuerte en el caso de México.
“El contexto habitacional más amplio ayuda a explicar estas presiones: según el Sistema Nacional de Información e Indicadores de Vivienda (SNIIV), 57.3% de las viviendas son de autoproducción, es decir, construidas por las propias familias, frecuentemente sin asistencia técnica ni financiamiento formal. Esta modalidad refleja tanto la resiliencia de los hogares como las limitaciones para acceder a opciones habitacionales con escritura o que no sea vivienda temporal, y, aunque en el reporte el estrés relacionado con la vivienda (seguridad, calidad, ubicación, acceso a servicios y régimen de tenencia) de las personas en México es inferior al promedio global (25% frente a 35%), la calidad de la vivienda sigue siendo un problema: casi cuatro de cada diez personas (37%) reportan humedad, moho u otras condiciones poco saludables, frente a 23% a nivel global”, detalló.
“La seguridad de la vivienda también se está viendo cada vez más afectada por el cambio climático, el 18% de personas a nivel global afirma que su hogar no las protege de fenómenos meteorológicos extremos como el calor, el frío o las inundaciones y casi un tercio de las personas encuestadas en 22 países (30%) espera que los fenómenos meteorológicos extremos hagan más difícil vivir donde se encuentran durante los próximos tres años. En México, esta última cifra está por encima del promedio global: 33%, de acuerdo con el estudio, lo que habla de la vulnerabilidad específica de nuestro territorio”, agregó Armenta.
Añadió que la calidad de vivienda aprecia que en necesidad histórica se enfoca en número sino en calidad y ese indicador sigue similar en autoproducción. No se ha movido en años.
El microfinanciamiento es un mercado enorme y que debe analizarse para familias y evitar la autoconstrucción general. Las tendencias actuales marca que la seguridad habitacionales e fragil y las casas seguirán ahogando los ahorros familiares.
Las soluciones de vivienda son 61 millones de personas y se requiere un esfuerzo enorme y se hace un llamado para soluciones integradas. No es sólo con una visión sino que debe existir una serie de programas enfocadas a diversos sectores poblacionales.
El documento detalla que “si las tendencias actuales continúan, México corre el riesgo de perpetuar un ciclo en el que la esperanza persiste, pero la seguridad habitacional sigue siendo frágil. Los hogares podrían continuar absorbiendo esta presión agotando ahorros, tomando empleos adicionales, posponiendo planes familiares y aceptando riesgos para su seguridad y salud. Los resultados sugieren que las políticas de vivienda deben centrarse no solo en que más familias obtengan una vivienda, sino también en que puedan pagarla, en que sea segura en su tenencia y estructuralmente, habitable y resiliente ante el cambio climático”, concluyó Lacmi Rodríguez, directora ejecutiva de HPHM.
En cuanto a la relación entre vivienda, los sueños vitales y las oportunidades, casi 6 de cada 10 padres y madres, en México y el mundo, temen que los costos de vivienda estén limitando las oportunidades de sus hijos, lo que pone de relieve cómo las presiones de la vivienda están retrasando hitos importantes de la vida y haciendo más difícil alcanzar la seguridad a largo plazo.
