La búsqueda de alternativas para perder peso ha hecho que hoy una persona pueda encontrarse con distintas opciones, desde cambios en la alimentación y actividad física hasta medicamentos y procedimientos médicos. Pero tener más alternativas también hace necesario distinguir cuáles pueden ser adecuadas para cada caso y evitar que una decisión basada en recomendaciones de terceros o experiencias personales sustituya la valoración de un profesional de la salud.

De acuerdo con la última medición de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), 0.8% de las personas encuestadas reportó haber utilizado pastillas para intentar bajar de peso. Además, el estudio registró el uso de diuréticos y laxantes con este mismo propósito. Por su parte, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) advirtió sobre el uso indiscriminado de medicamentos para perder peso y la importancia de que su prescripción y seguimiento estén a cargo de personal médico.

La necesidad de una valoración previa también se relaciona con la manera en que actualmente se estudia el sobrepeso y la obesidad. En marzo de 2026, la Secretaría de Salud presentó una estrategia que contempla estudiar a aproximadamente 500 mil personas para identificar factores biológicos, sociales y ambientales relacionados con estas condiciones. Esto refleja que el peso corporal no es el único elemento que puede considerarse al evaluar la salud de una persona.

Por ello, la encuesta de ENSANUT Continua 2026 contemplará mediciones como peso, talla, circunferencia de cintura, presión arterial y composición corporal mediante bioimpedancia, además de un componente cardiovascular avanzado. Estas variables permiten observar dimensiones de salud que no se reflejan únicamente en el número de la báscula.

Además, en análisis publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre la reducción rápida de peso asociada con fármacos señala que no basta con observar cuántos kilos disminuye una persona; también debe considerarse qué ocurre con la masa muscular y otros componentes del organismo. Una reducción en la báscula puede incluir tanto tejido adiposo como masa libre de grasa, por lo que ambos resultados no tienen el mismo significado al evaluar la salud.

Ante la variedad de alternativas disponibles, BIB System, programa para la pérdida de peso, comparte cinco aspectos que conviene considerar antes de elegir cómo abordar la pérdida de peso:

  • Busca orientación de un profesional de la salud: Antes de recurrir a cualquier tratamiento para perder peso, es importante contar con una valoración profesional que determine qué opciones pueden ser adecuadas de acuerdo con las características y condiciones de cada persona.
  • Conoce el punto de partida: Revisar el peso, la composición corporal, los antecedentes y las condiciones de salud que puedan influir en el tratamiento será de utilidad y determinar qué aspectos deben atenderse antes de establecer una meta.
  • Define qué buscas mejorar: No solo se trata de establecer una meta en kilos, sino de identificar qué cambios de salud se esperan obtener y cómo se medirán. Esto permitirá tener objetivos claros y orientar la búsqueda de una alternativa.
  • Investiga las opciones disponibles: Conocer qué alternativas existen, cómo funcionan, para quién están indicadas, cuáles son sus alcances y el seguimiento, permitirá tomar una decisión más informada. Hay quienes requieren cambios en la alimentación o actividad física, mientras que otros pueden considerar medicamentos o procedimientos, como el Sistema de Balón Intragástrico.
  • Considera el acompañamiento necesario: Valorar si la alternativa contempla o requiere apoyo nutricional, psicológico, médico o de actividad física facilitará identificar qué tipo de seguimiento puede necesitarse durante el proceso y qué aspectos deben atenderse además de la reducción de peso.
  • Piensa en el seguimiento: Determinar cómo se evaluarán los resultados y qué ocurrirá después de alcanzar la meta inicial ayudará a considerar la continuidad del proceso y no únicamente el resultado que muestra la báscula en un momento determinado.

Contemplar estos puntos también permite entender por qué una experiencia personal no puede convertirse automáticamente en una recomendación. Que alguien haya obtenido determinados resultados con un medicamento, una dieta o un procedimiento no significa que la misma alternativa sea adecuada para quien tiene antecedentes, composición corporal o condiciones de salud diferentes.

Al elegir cómo abordar la pérdida de peso, la decisión no debería partir únicamente de cuál alternativa promete una mayor reducción en la báscula, sino de qué necesita cada persona, qué opciones tiene disponibles y qué implica cada una en términos de seguimiento y mantenimiento. Bajar de peso puede ser parte del objetivo, pero evaluar los resultados requiere mirar más allá del número que aparece en la báscula y considerar qué ocurre con la salud durante y después del proceso.

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