México tiene una chequera generosa con los combustibles fósiles y una mínima para la biodiversidad. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2027 destina 678.7 mil millones de pesos a Pemex —6.8% del presupuesto total nacional—, mientras el Anexo Transversal 16 (AT16) para adaptación y mitigación climática se queda con 160,120
millones, apenas 1.5% del total, tras un recorte real de 27.5% respecto a 2026.

Es decir, por cada peso etiquetado para enfrentar la crisis climática a nivel nacional, habrá casi cinco pesos para la empresa que más contribuye a ella, de acuerdo con un análisis de la Coalición Noroeste Sociedad Civil para la Sustentabilidad Ambiental (NOSSA), que forma parte del Observatorio de Crisis Climática y Presupuesto Público en México.
La paradoja no termina ahí. El AT16 está diseñado de tal forma que 69.12% de sus recursos se ubica fuera del Ramo 16, Medio Ambiente y Recursos Naturales, y tres
programas no ambientales concentran casi dos terceras partes del Anexo: Infraestructura ferroviaria, Sembrando Vida, e Infraestructura económica de hidrocarburos reúnen 104 mil 817 millones de pesos, equivalentes al 65.46% del AT16 —un monto 2.12 veces mayor que todo el presupuesto del Ramo 16 dentro del Anexo.
En este reparto, las áreas naturales protegidas (ANP) —la primera barrera del país contra sequías, huracanes, incendios e inundaciones— quedan prácticamente fuera. El programa específico para su conservación y manejo, recibe 387.7 millones de pesos: 0.24% del AT16. Es 141 veces menor que el programa ferroviario, 27.8 veces menor que lo etiquetado para Pemex y 24.9 veces menor que el programa de infraestructura económica de hidrocarburos.
Y los recursos que sí llegarán vía PPEF 2027 a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) que es responsable de administrar las 232 ANP federales, asciende a 1,591 millones de pesos, un incremento real de apenas 2.6% frente a lo aprobado en 2026, pero una disminución real de 14 millones de pesos frente al presupuesto modificado con el que cerrará 2026 (1,605 millones de pesos).
Eso significa una inversión por hectárea protegida de 16.2 pesos anuales, 80% por debajo del promedio del sexenio 2006-2012.
El AT16 pierde peso dentro del presupuesto federal
La pérdida de prioridad del Anexo Transversal 16 se aprecia mejor en pesos constantes de 2027. El fondo climático pasó de 259,251 millones de pesos en 2024
—el monto más alto de los últimos cuatro años— a 219,764 millones en 2025 y a 160,120 millones en el PPEF 2027. Frente a 2024, esto representa un recorte real
de 38%, equivalente a 99.1 millones de pesos menos.
No es un recorte coyuntural. Es una pérdida de prioridad sostenida que deja a las ANP compitiendo por una fracción cada vez más pequeña del gasto climático,
mientras el gasto en combustibles fósiles se mantiene como uno de los principales destinos del erario.
El gasto climático se concentra fuera del Ramo 16
La composición por ramo del AT16 muestra que menos de una tercera parte de los recursos se identifica en el Ramo 16, Medio Ambiente y Recursos Naturales, con
49,441.8 mdp (30.88%). En contraste:
● Ramo 09, Infraestructura, Comunicaciones y Transporte: 54,358.3 mdp (33.95%)
● Ramo 20, Bienestar: 40,500 mdp (25.29%)
● Petróleos Mexicanos: 10,768 mdp (6.72%)
En conjunto, estos cuatro rubros reúnen 96.84% del Anexo. Esto significa que 69.12% de los recursos del AT16 se encuentran fuera del Ramo 16, en ramos y entidades con mandatos sectoriales distintos.
Las ANP están en el Ramo 16 Secretaría de Medio Ambiente y Recurso Naturales.
Si 7 de cada 10 pesos climáticos se van a infraestructura, bienestar y energía, el sector ambiental —y dentro de él, las ANP— queda estructuralmente marginado. No es un accidente de la distribución: es el resultado de decisiones que priorizan las obras de infraestructura físicas por encima de la conservación y la adaptación basada en ecosistemas.
Tres programas concentran casi dos terceras partes del AT16
Infraestructura ferroviaria para transporte de carga y pasajeros (54 mil 677 mdp, 34%), Sembrando Vida (40 mil 500 mdp, 25%) e Infraestructura económica de hidrocarburos (9 mil 640 mdp, 6%) en conjunto suman 104 mil 817.8 millones de pesos: equivalentes al 65% del AT16, lo que evidencia una clara concentración presupuestaria por programa.Ese bloque de tres programas es 2.12 veces el presupuesto del Ramo 16 dentro del AT16 (49,441.8 mdp). Es decir, tres programas no ambientales superan por más del doble a todo el sector ambiental.
El programa ferroviario por sí solo es 24 veces mayor que el conjunto de programas para protección forestal, áreas naturales protegidas, ecosistemas prioritarios y atención a desastres naturales. Los otros 48 programas del Anexo se reparten el 34.5% restante. Ahí están las ANP.
Con migajas se financian nuestras áreas naturales protegidas
La distribución del AT16 por tipo de acción es igual de reveladora:
● Mitigación: 83.4%
● Adaptación: 9.6%
● Entorno habilitador: 6.4%
● Pérdidas y daños: 0.4%
● Temas transversales: 0.01%
“Con esta propuesta, las ANP quedan doblemente marginadas: por un lado, el Anexo se va a mitigación; por otro, la adaptación —donde ellas son clave— es residual. Y dentro de esa fracción mínima, el programa específico de ANP es 0.24% del total. La conservación de las áreas naturales protegidas no ocurre en el vacío, sino en el territorio con personas que necesitan presupuesto y herramientas para cuidar lo que importa”,
— Gina Ileana Chacón, directora de Políticas Públicas de Wildlands Network México e integrante de la coalición NOSSA.
Se suma que el AT16 no tiene trazabilidad. Sin criterios públicos, consistentes y verificables, no se puede saber si el dinero etiquetado en el AT16 para ANP es real o es solo un maquillaje. Persiste además la falta de indicadores de cambio climático específicos para las acciones en el AT16, lo que genera incertidumbre sobre la contribución real de los recursos etiquetados para contrarrestar los efectos del cambio climático.
El desafío, por tanto, no es solo transparentar cuánto se destina al cambio climático, sino rendir cuentas de lo que financia, para quién, con qué criterios y qué resultados tiene en la conservación y en el bienestar de las personas. En el caso de las ANP, esto significa poder responder: Del dinero del AT16 que llega a las ANP ¿para qué acción de adaptación se utiliza? ¿En qué territorio? ¿Con qué resultados?
Para enriquecer este debate, NOSSA publicará en octubre próximo su informe anual “Cuidar lo que importa: el presupuesto para el cuidado del ambiente y las áreas naturales protegidas en el PPEF 2027”, con evidencia y propuestas concretas.

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