La Secretaría de Salud cuenta con la Estrategia Nacional para la Interrupción de la Transmisión Vectorial Intradomiciliaria de la Enfermedad de Chagas, afección parasitaria, sistémica y crónica que se transmite principalmente por la picadura de la chinche o triatomino hematófago infectado con el parásito Trypanosoma cruzi.
A través de esta estrategia se identifican los municipios y localidades considerados de riesgo, donde personal de salud realiza actividades de información, sensibilización y educación dirigidas a la población. Se explica qué es la enfermedad, cómo puede transmitirse, cuáles son sus principales manifestaciones y por qué es importante acudir a los servicios médicos ante la sospecha de infección.
El director de Enfermedades Transmitidas por Vectores del Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (Cenaprece), Fabián Correa Morales, puntualizó que de manera paralela se lleva a cabo la búsqueda intencionada de mujeres embarazadas y menores de 14 años que se encuentren en situación de riesgo, a quienes se les realizan pruebas serológicas para identificar oportunamente posibles casos.
Asimismo, personal especializado en control de vectores realiza acciones de vigilancia entomológica mediante la captura de triatominos o chinches, que son enviados a laboratorios para determinar si se encuentran infectados con Trypanosoma cruzi.
Explicó que cuando se identifica la presencia del vector, se implementan acciones de control, entre ellas el rociado intradomiciliario con insecticida de acción residual, sustancia que permanece activa sobre las superficies durante semanas o meses después de su aplicación, lo que contribuye a reducir la presencia de la chinche transmisora de la enfermedad de Chagas dentro de las viviendas.
El director de Enfermedades Transmitidas por Vectores del Cenaprece señaló que la participación de la comunidad es fundamental para estas actividades. Por ello, se mantiene el trabajo conjunto con habitantes de las localidades para la recolección y entrega de las chinches encontradas en las viviendas, lo que contribuye a fortalecer la vigilancia entomológica y a identificar oportunamente las zonas donde existe riesgo de transmisión.
Mencionó que la enfermedad de Chagas presenta dos fases: aguda y crónica. La primera puede pasar inadvertida, ya que en muchos casos no produce síntomas; sin embargo, algunas personas pueden presentar fiebre, cansancio, dolores de cabeza, musculares o articulares, pérdida del apetito, náuseas, diarrea, erupciones en la piel, inflamación de los ganglios, así como inflamación en el sitio de la picadura. También puede presentarse hinchazón de los párpados con una coloración violácea.
Por su parte, en la fase crónica puede permanecer sin síntomas durante años; no obstante, algunas personas desarrollan afectaciones principalmente en el corazón o el aparato digestivo. En los casos más graves puede ocasionar insuficiencia cardiaca, alteraciones del ritmo y de la conducción del corazón, así como crecimiento anormal del esófago o del colon.
Por lo anterior, enfatizó que la detección oportuna es fundamental, ya que cuando la enfermedad se identifica durante la fase aguda, el tratamiento puede lograr revertir la afección. En la fase crónica, el objetivo del tratamiento y seguimiento médico dependerá de las condiciones de cada paciente y de la evolución del padecimiento.
Finalmente, reiteró que la vigilancia, detección temprana, tratamiento y control de los vectores son acciones esenciales para avanzar hacia la interrupción de la transmisión de la enfermedad de Chagas en México.
