En un mercado donde los consumidores buscan cada vez más productos que respondan a sus necesidades y estilos de vida, la categoría de bebidas no alcohólicas está evolucionando más allá de la función de refrescar. De acuerdo con el Beverages Lifestyle Report 2026 de ADM, las nuevas oportunidades de innovación están vinculadas con lo que las personas quieren sentir, experimentar y obtener de una bebida en un momento determinado.
Esta transformación se refleja en que ocho de cada 10 mexicanos buscan de manera activa productos con menor contenido de azúcar o reformulaciones, mientras que 70% afirma preferir productos saludables e innovadores por encima de opciones meramente económicas, de acuerdo con el informe El Efecto Salud de Kantar Worldpanel. A esto se suma el crecimiento de categorías funcionales como electrolitos, aguas adicionadas con vitaminas y bebidas con adaptógenos, que han dejado de ser propuestas de nicho para convertirse en motores relevantes del consumo.
Ante este escenario, ADM identificó ocho segmentos de consumo basados en ocasiones y necesidades específicas, presentes en nueve mercados globales: Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Sudáfrica, Nigeria, Arabia Saudita, Brasil, Australia y Vietnam. El análisis muestra que una misma persona puede transitar entre distintos segmentos dependiendo de lo que busca en cada momento, desde hidratación y energía hasta relajación, indulgencia o conexión social.
A partir de este análisis, se identifican tres grandes tendencias que están dando forma al futuro de las bebidas:
1. Funcionalidad con emoción: beber para sentirse de determinada manera
Los beneficios funcionales por sí solos ya no son suficientes. Los consumidores están incorporando a su decisión de compra la manera en que esperan sentirse después de consumir una bebida, ya sea relajados, alertas, equilibrados, revitalizados o listos para disfrutar un momento social.
El reporte identifica oportunidades para desarrollar bebidas que integren beneficios funcionales dentro de narrativas emocionales, desde aguas y tés con electrolitos, vitaminas y botánicos, hasta bebidas sociales no alcohólicas con ingredientes funcionales.
“La innovación en bebidas está pasando de preguntarse únicamente qué beneficio ofrece un producto a entender qué papel juega dentro de la vida del consumidor. Hoy, una bebida puede hidratar, aportar funcionalidad y, al mismo tiempo, acompañar un momento. Esta combinación entre función y emoción representa una de las grandes oportunidades para la categoría”, señaló Flavia Inoue, Senior Marketing Manager para ADM.
2. Más allá de lo dulce: la sofisticación llega al sabor
78% de las ocasiones de consumo a nivel global demandan perfiles dulces, si bien, sigue siendo protagonista el dulzor, el consumidor también está mostrando interés por experiencias sensoriales más complejas.
“ADM identifica una oportunidad para evolucionar de bebidas predominantemente dulces hacia perfiles que incorporen diferentes capas de sabor, combinándolas con elementos ácidos, salados, picantes, amargos o botánicos. Esta búsqueda de mayor sofisticación abre espacio para combinaciones inesperadas y experiencias sensoriales capaces de generar mayor diferenciación”, acotó Flavia.
En México, esta tendencia cobra especial relevancia en un contexto donde la reducción de azúcar y la reformulación son prioridades para los consumidores. Así, el reto para la industria no consiste únicamente en reducir el dulzor, sino en mantener el atractivo sensorial y crear nuevas razones para elegir una bebida.
3. La ocasión importa: una bebida para cada momento
¿Se consume solo o acompañado? ¿En casa o fuera de ella? Las respuestas a estas preguntas también están transformando las oportunidades de innovación. El reporte identifica cuatro grandes escenarios de consumo: solo en casa y fuera de ella, acompañado en y fuera de casa, cada uno relacionado con necesidades y oportunidades distintas. Mientras algunos consumidores están abiertos a propuestas de hidratación, etiquetas más limpias o mejoras en textura, otros buscan sabores novedosos, experiencias premium o alternativas no alcohólicas que eleven los momentos sociales.
De acuerdo con análisis de NIQ sobre la reconfiguración del consumo, ante un incremento en precios el consumidor mexicano no necesariamente abandona una categoría, pero sí demanda beneficios funcionales o emocionales más claros que justifiquen el costo. En este contexto, comprender la ocasión de consumo se vuelve una herramienta estratégica para desarrollar propuestas con mayor relevancia y valor percibido.
“En México, se buscan los sabores intensos, interesantes, ancestrales, propios de la cultura. Nuestro país en conjunto con Brasil es de los más grandes de Latinoamérica y tiene un alto consumo de bebidas, es así como no podemos sacrificar el sabor, pero iremos aportando, cada vez más, nuevas innovaciones y tendencias que vienen de mercados globales, acompañado del conocimiento, experiencia y tecnología que nos caracterizan”, complementó Fernando Gallardo, Gerente General de Nutrición Humana para la región Norte de Latam en ADM.
Para la compañía, el siguiente capítulo de innovación en bebidas no alcohólicas estará dictado por la capacidad de las marcas para combinar diferentes dimensiones de valor: reducir calorías sin sacrificar complejidad sensorial, integrar funcionalidad con emoción, convertir las bebidas no alcohólicas en experiencias sociales premium y diseñar productos para micro momentos específicos del día.
Así, la categoría se mueve de una lógica centrada únicamente en el producto hacia una visión más amplia en la que el momento, la experiencia y la necesidad del consumidor se convierten en parte fundamental de la innovación. Con su experiencia en insights del consumidor, desarrollo de sabores y portafolio de ingredientes para bebidas, ADM trabaja junto con las marcas para traducir estas tendencias en soluciones capaces de responder a las nuevas expectativas del mercado.
