Una herida que permanece abierta durante semanas o meses puede convertirse en una complicación grave, particularmente en una persona con diabetes. Ante este desafío, Mölnlycke Health Care, compañía global de tecnología médica especializada en soluciones para el cuidado de heridas y procedimientos quirúrgicos, busca poner el foco en la importancia de identificar oportunamente las heridas que dejan de avanzar en su proceso de cicatrización y contar con alternativas que ayuden a cambiar su curso.
La dimensión del problema cobra especial relevancia en México. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2021-2024, alrededor de 14.4 millones de adultos viven con diabetes tipo 2 en el país y 5.4 millones de ellos no han sido diagnosticados.
En las personas con diabetes, el daño nervioso puede reducir la sensibilidad y hacer que una cortadura, ampolla o llaga pase inadvertida, mientras que los problemas de circulación pueden dificultar la cicatrización. Por ello, una amputación puede comenzar mucho antes de llegar al quirófano: alrededor de 85% de las amputaciones de extremidades inferiores en personas con diabetes están precedidas por una úlcera en el pie.
“En Mölnlycke, el cuidado de heridas es nuestra principal área de negocio. Una parte esencial de nuestra experiencia se construye estando cerca de los profesionales de la salud: acompañándolos en su entorno, entendiendo los retos que enfrentan en la práctica y convirtiendo ese conocimiento en soluciones que respondan a necesidades clínicas reales. Justamente queremos aportar esa experiencia en México frente a un desafío especialmente relevante como son las heridas de difícil cicatrización”, señaló Pedro Schildknecht, director general de Mölnlycke Health Care LATAM.
Con origen en Suecia y presencia en más de 100 países, Mölnlycke ha desarrollado una especialización en el cuidado de heridas que se traduce en distintas soluciones. Entre ellas se encuentra Granulox, una tecnología de oxigenación tópica con más de una década de experiencia de uso internacional y evidencia clínica publicada en distintos tipos de heridas crónicas. Mediante un aerosol tópico de hemoglobina altamente purificada, aprovecha la capacidad de esta proteína para transportar el oxígeno disponible en el ambiente y facilitar su difusión hasta el lecho de la herida. Como terapia coadyuvante al manejo habitual, permite suministrar oxígeno a la herida de una manera sencilla, sin requerir cámaras hiperbáricas, generadores de oxígeno ni que el paciente permanezca conectado a un dispositivo.
En la práctica clínica, contar con diferentes alternativas cobra relevancia cuando una herida deja de responder como se espera. “Cuando una herida no avanza, tenemos que identificar qué está frenando la cicatrización y buscar alternativas que nos ayuden a reactivar ese proceso. En personas con diabetes, actuar oportunamente es especialmente importante para evitar que la lesión evolucione hacia complicaciones que puedan poner en riesgo una extremidad”, explicó Otilia Cruz Castañeda, presidenta de la Asociación Mexicana de Práctica Avanzada en el Cuidado Integral de la Piel, A.C. (AMPACIP).
En México, Granulox está presente en más de 300 hospitales públicos y privados de 24 entidades de la República. La tecnología cuenta con registro sanitario ante COFEPRIS y clave en el Compendio Nacional de Insumos para la Salud, lo que permite su incorporación en instituciones públicas del país.
De la evidencia internacional a la experiencia clínica mexicana
Para conocer y documentar cómo se está utilizando esta tecnología en la práctica clínica del país, Mölnlycke impulsó por primera vez el Concurso Nacional de Casos Clínicos Granulox 2026. En su primera edición recibió 75 casos clínicos, de los cuales diez fueron seleccionados como finalistas.
Más allá del reconocimiento, los casos permiten observar cómo esta tecnología se integra al manejo de heridas reales y los resultados obtenidos por profesionales de la salud en pacientes mexicanos. Esta experiencia local se suma a la evidencia clínica publicada sobre el uso de hemoglobina tópica en distintos tipos de heridas crónicas.
Los tres casos ganadores reflejan la diversidad y complejidad de las heridas que enfrentan los profesionales de la salud en la práctica clínica. El primer lugar fue para Marissa de Lourdes Becerra Páez, con un caso de gangrena de Fournier; el segundo para Edgar Sánchez Ríos, por el manejo de un caso de fascitis necrosante; y el tercero, para Rosalinda López Rodríguez, con el caso de una herida abdominal posterior a una cirugía por perforación intestinal. Los autores de los casos ganadores realizarán en 2027 una estancia de formación especializada en la Universidad Complutense de Madrid, bajo la tutela del Prof. Dr. José Luis Lázaro Martínez, director de la Unidad de Pie Diabético de esa universidad.
“Los casos clínicos nos permiten pasar de la evidencia a lo que sucede con pacientes reales. Documentar la experiencia de los profesionales de la salud en México nos ayuda a generar conocimiento local, aprender de sus resultados y conectar esa experiencia con lo que hemos aprendido en otros países. Al final, la innovación cobra sentido cuando contribuye a cambiar el curso de una herida y, con ello, la vida de una persona”, afirmó José Ramón Velasco, director general de Mölnlycke Health Care México.
Detrás de ese objetivo está el impacto que una herida puede tener en la vida cotidiana. Las heridas crónicas pueden acompañar a una persona durante meses y afectar su movilidad, autonomía y calidad de vida. Frente a un país con una elevada carga de diabetes, identificar qué impide que una herida cicatrice y actuar antes de que aparezcan complicaciones mayores abre una oportunidad concreta para cambiar su evolución. La experiencia documentada en México permite observar ese punto de encuentro entre conocimiento clínico, tecnología y atención oportuna.
