El Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señala que el estado de Querétaro, –sumando los avances en sus diversos parametros- se coloca como la segunda entidad más competitiva del país. El IMCO celebra 20 años de la publicación el Índice de Competitividad Estatal y reconoce a 10 estados por su desempeño.
Querétaro, se coloca sólo detras de la Ciudad de México y subío 4 peldaños a diferencia del 2025.
Se dio reconocimiento a 10 entidades por este esfuerzo:
Aguascalientes: fuerte integración a las cadenas productivas de América del Norte, con avances importantes en atracción de inversión y exportaciones.
Baja California: fuerte integración con la economía global, con un desempeño sostenido en inversión extranjera y exportaciones, que en 2026 representan 78.6% de su PIB.
Baja California Sur: economía impulsada por el turismo, con alta atracción de inversión, salarios relativamente altos y bajos niveles de informalidad.
Chihuahua: líder en exportaciones durante 20 años; en 2026 estas representan 108% de su PIB, impulsadas por electrónicos y computadoras.
Ciudad de México: liderazgo en talento y educación superior durante 20 años, además de ser la economía más eficiente en consumo eléctrico.
Coahuila: potencia exportadora vinculada a la industria automotriz; durante 20 años se ha mantenido en segundo lugar en exportaciones como proporción del PIB.
Jalisco: economía diversificada que destaca por el crecimiento de empresas medianas y grandes y por su capacidad de innovación.
Nuevo León: primer lugar en complejidad de los sectores de innovación desde 2006, con talento altamente capacitado y baja informalidad laboral.
Querétaro: dinamismo en industrias automotriz, aeroespacial y de centros de datos; alto nivel de complejidad económica durante los últimos cinco años.
Sonora: economía industrial con un mercado laboral altamente escolarizado y un desempeño sostenido en PIB per cápita y exportaciones.
En 20 años, uno de los principales aprendizajes del ICE es que no existe una sola fórmula para ser competitivo. Los estados con mejores resultados han construido ecosistemas en los que distintas capacidades se complementan: empleo formal, talento calificado, infraestructura funcional, sofisticación productiva e instituciones confiables. Cada entidad ha seguido una ruta distinta, aprovechando sus propias fortalezas y vocaciones productivas para generar, atraer y retener talento e inversión.
Durante el evento, Valeria Moy, directora general del IMCO, presentó también los resultados de la edición 2026, que analiza a las 32 entidades mediante 53 indicadores agrupados en seis subíndices. Bajo el título “Los pilares de la nueva economía”, el ICE 2026 identifica las fortalezas en materia de Infraestructura y Talento, condiciones esenciales para aprovechar el auge de la inteligencia artificial y posicionarse en la geoeconomía.
Incentivan mercados laborales mayoritariamente formales. Los mejores estados presentan una informalidad menor al promedio estatal; Nuevo León y Coahuila rondan 33%, frente a un promedio de 54.6%.
Generan y atraen talento de calidad. En Ciudad de México, Querétaro, Nuevo León, Coahuila y Baja California Sur, un promedio de 35.3% de la población adulta cuenta con educación superior, frente a 27.1% en el promedio estatal. Además, alcanzan 11.2 años de escolaridad, contra 10.1 años en el promedio estatal.
Elevan la sofisticación productiva. Los tres estados con mayores avances (Quintana Roo, Nayarit y Campeche) aumentaron entre 12.7 y 26.9 puntos su índice de complejidad económica en sectores de innovación, lo que muestra que desarrollar actividades de mayor valor agregado es una ruta para mejorar la competitividad.
Convertir los avances educativos en empleo formal. Aunque 26 estados aumentaron su población con educación superior y 30 mejoraron su escolaridad, solo cinco elevaron el crecimiento del empleo registrado ante el IMSS; el promedio pasó de 0.4% a −0.9% y la informalidad laboral se mantiene en 54.6%.
Fortalecer la seguridad y la confianza institucional. A pesar de que 29 estados redujeron su tasa de homicidios, apenas 27.4% de la población adulta se siente segura y la cifra negra alcanza 92.9%, por lo que la disminución de la violencia todavía no se traduce en mayor confianza ciudadana.
Fortalecer la capacidad fiscal de los estados. Los ingresos propios representan apenas 13.8% de los ingresos estatales en promedio. Esta dependencia de las transferencias federales limita los recursos disponibles para financiar infraestructura, servicios públicos y formación de talento.
Los estados que sostienen mejoras en inversión, exportaciones, educación y formalidad acumulan ventajas difíciles de construir en el corto plazo. “Espero que este reconocimiento sirva también como un llamado a mantener la mirada en el largo plazo. Los avances que verdaderamente transforman a los estados requieren continuidad, evaluación y decisiones que no siempre ofrecen resultados inmediatos”, señaló Valeria Moy durante la premiación.
