DromoLab y Grey México, junto con diez organizaciones de la sociedad civil, presentan Menos Daño, una plataforma ciudadana que propone una política de drogas basada en evidencia, centrada en la reducción de riesgos y daños, la justicia social y los derechos humanos, en momentos en que México cumple 20 años de una estrategia de combate al narcotráfico que, de acuerdo con cifras del propio gobierno, ha dejado más de medio millón de personas muertas y más de 135,000 desaparecidas.

Los sistemas de alerta temprana de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) registran actualmente cerca de 1,400 nuevas sustancias psicoactivas en el mercado global, muchas de ellas más baratas, más potentes y más fáciles de producir y traficar que las de hace medio siglo. La misma agencia estima que 331 millones de personas consumen algún tipo de sustancia ilegal en el mundo, una cifra 34% mayor que hace una década. También reconoce que la mayoría de las personas usuarias no desarrollan un uso problemático (89%).

En México, la estrategia de militarización iniciada en 2006 no ha reducido el poder del crimen organizado: lo ha fragmentado en decenas de células más pequeñas y violentas, lo que ha generado disputas territoriales, cobro de piso y desplazamientos forzados. Miles de madres buscadoras irrumpiendo en espacios públicos en busca de sus hijas e hijos son hoy la imagen más contundente del fracaso de esta guerra.

«La prohibición que nos rige hoy es una anomalía que inició en el siglo XX y tuvo su mayor hito en 1971, cuando Estados Unidos, y por tanto el mundo, convirtió las drogas en el «enemigo público número 1»», señala Alejandra Sánchez Inzunza, periodista, directora de DromoLab y coordinadora de la plataforma Menos Daño.

Menos Daño es un homenaje al trabajo silencioso de activistas, abogados, académicos, personal de salud y comunidades que, durante más de cuatro décadas, han sostenido la reducción de daños como alternativa frente a una guerra que ya cumple 20 años sin resultados.

“Gobiernos del mundo entero han justificado la guerra contra las drogas como si no existiera ninguna otra alternativa para lidiar con las sustancias psicoactivas, sin embargo desde los 80, existen alternativas de reducción de daños orientadas a minimizar sus impactos negativos; sin violencia, sin racismo y sin actuar a costa de los más vulnerables”, reitera Sánchez Inzunza.

El movimiento de políticas de drogas en México ha logrado en los últimos años: salvar vidas en salas de consumo supervisado en la frontera; que el internamiento involuntario sea ilegal en todo el país; que la prohibición absoluta del cannabis sea reconocida como inconstitucional y que exista un marco normativo para su uso medicinal; leyes de amnistía; y un enfoque de reducción de daños en la Ciudad de México a través del Instituto para la Atención de la Salud Mental y las Adicciones (IASAMA). Es este movimiento el que hoy da origen a Menos Daño.

Menos Daño propone cambios políticos y sociales concretos, basados en evidencia: desclasificar la naloxona —para revertir sobredosis de fentanilo y otros opiáceos—, ampliar zonas de tolerancia y concretar la legislación de la cannabis, reconocer los usos de los pueblos originarios con las plantas ancestrales y los derechos de las personas usuarias de sustancias psicoactivas, lograr una Ley de Amnistía en la Ciudad de México, capacitar más policías y reducir el número de militares en las calles.

«Todos estamos cansados del terror que infligen los grupos criminales y de no poder confiar en las autoridades. Todos queremos, más allá de edades, géneros o partidos, un México con menos daño», menciona Sánchez Inzunza.

La plataforma está compuesta por un sitio informativo, piezas de comunicación digital y un conjunto de propuestas de política pública basadas en evidencia, que buscan visibilizar la reducción de daños como una alternativa real frente al fracaso de la prohibición. En su sitio web, buscan recaudar firmas para integrar a más personas y organizaciones que también quieren un México con Menos Daño.

«Los últimos 20 años de nuestro país han estado marcados por el trauma y la tragedia: balaceras, asesinatos y desapariciones. En medio de este duelo cotidiano, tenemos la oportunidad de tomar el control de la historia. Un México sin drogas no es posible, pero uno con menos daño, sí», concluye.

DromoLab, Grey México y las organizaciones integrantes invitan al público a sumarse a la causa, a exigir una política de drogas basada en evidencia y a respaldar a las comunidades que durante años han cargado con el daño de la prohibición.

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