Aprender a tocar un instrumento ya no es solo cuestión de clases uno a uno: en School of Rock también significa vivirlo en comunidad, tocar en grupo y subirse a un escenario real. Una experiencia de aprendizaje en espacios inspiradores e instrumentos de primer nivel, dirigidos a quienes aman la música sin importar su edad o nivel. Ese es el corazón del modelo —un Método Patentado en Estados Unidos que combina educación basada en la práctica con una experiencia musical boutique— que la franquicia va a replicar en tres nuevas sedes que abrirá en México antes de que termine el año.

La marca llega a esta expansión respaldada también por el reconocimiento de la industria: en 2026 fue nombrada Global Franchise Grand Champion, el máximo galardón de los Global Franchise Awards, además de Best Children’s Service & Education Franchise. Se trata de distinciones que confirman la solidez de un modelo que School of Rock viene perfeccionando desde 1998, cuando abrió su primera escuela en Filadelfia, y que hoy suma más de 450 escuelas en 17 países y más de 75,000 alumnos.

Lo que se viene en México

La academia de música -la más grande en el mundo- ya tiene escuelas operando en Pedregal, Polanco, Interlomas y Del Valle (CDMX) y en San Pedro (Monterrey). A esa red se suman ahora tres nuevas sedes: en octubre de 2026 abrirán las escuelas de Cuauhtémoc, CDMX y Carretera Nacional, Monterrey, y en noviembre de 2026 se sumará la de Santa Fe, CDMX.

“El potencial de School of Rock en México es tremendo. Es un país con una enorme riqueza cultural y una gran sensibilidad por la música y el arte. Estamos poniendo mucha energía e inversión para seguir creciendo y acercar cada vez a más jóvenes y adultos a la música y a la experiencia de subirse a un escenario.” Drago Eterovic, CEO School of Rock México.

Con estas tres aperturas, la red nacional llegará a ocho escuelas en operación en el país. A nivel regional, la red de School of Rock Latinoamérica ya suma 29 escuelas en ocho países, con más de 7,000 alumnos inscritos y un plan de crecimiento que apunta a superar las 50 unidades en la región en los próximos cinco años.

Por qué está creciendo tan rápido

Detrás del crecimiento hay un cambio en lo que las familias buscan fuera del salón de clases: cada vez menos instrucción técnica pura, cada vez más experiencias que dejen algo más —trabajo en equipo, disciplina, confianza para pararse frente a otros. School of Rock construyó su método justo sobre eso: clases individuales, ensayos grupales y, al final, un concierto de verdad.

«Sentí que mejoré muchísimo. Cambió mi forma de aprender, prepararse para los shows y trabajar con la banda. Incluso con un solo show ya sentía una diferencia enorme», dice Miranda, alumna de School of Rock Polanco, tras participar en el School of Rock Fest, el festival que en marzo de este año reunió por primera vez en el Foro Indie Rocks! a las comunidades de las cuatro escuelas de School of Rock en la Ciudad de México.

Ese mismo modelo también se ha ampliado hacia nuevos públicos: ya no es solo para niños. La franquicia ha ido ganando terreno entre jóvenes, adultos y hasta empresas que la usan como dinámica de integración de equipos.

El crecimiento de School of Rock no muestra señales de desaceleración. La franquicia sigue expandiéndose globalmente: en 2026 llegó al Reino Unido con su primera escuela en Londres, y este mismo año abrió su primera sede en Munich, Alemania, la número 450 y que la consolida como la red de educación musical más grande del mundo.

Con estas cuatro aperturas, School of Rock consolida a México como una de sus plazas más activas en Latinoamérica, y confirma que la fórmula de mezclar música en vivo, comunidad y negocio escalable sigue funcionando.

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