POR: Rafael Cienfuegos Calderón

Defender lo indefendible tiene consecuencias. Deteriora la credibilidad, la reputación y la confianza de quien intenta justificar, proteger y argumentar a favor de algo que es contrario a la realidad. Quien adopta esa actitud queda como una persona ilógica, solapadora, engañadora y simuladora.

Contrastar los dichos con los hechos es un método eficaz para identificar cuándo la valoración de algo parte de un juicio sesgado y/o comprometido.

La presidenta Claudia Sheinbaum emitió (01-09-2026) un mensaje político de logros y promesas cumplidas para hacer creer a todos los mexicanos que el país va bien, que los problemas se están resolviendo, que el gobierno atiende sus demandas y necesidades, y que lo hecho por la cuarta transformación está bien, con motivo de su Segundo Informe de Gobierno.

En el patio central de Palacio Nacional, resonó la defensa que hizo de las megaobras emblemáticas que, afirmó, “avanzan” de acuerdo a lo planeado: el Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, Mexicana de Aviación y el Tren interoceánico.

Los datos que expuso se pueden evaluar según se vea el vaso, medio lleno o medio vacío, pero omitió informar –porque así conviene- que esas obras han sangrado al erario nacional con miles de millones de pesos.

Anotó: «aprovecho para informarles, a todos aquellos que auguran que no funcionan”.

El Tren Maya ha transportado dos millones 500 mil pasajeros; la aerolínea dio  servicio en casi tres años a un millón de personas y con 14 aviones más  llegará al triple; el aeropuerto atendió a tres millones 600 mil pasajeros  en el primer semestre de 2026; y el Tren Interoceánico ha movilizado más de dos millones de toneladas y entre noviembre y febrero de 2027 reiniciará el traslado de pasajeros.

Esa es la información oficial sobre los avances de las megaobras aunque en realidad no han significado beneficios para el país.

Los resultados reales de esos proyectos millonarios son negativos dado que rebasaron por mucho los presupuestos iniciales y están en operación por el dinero que el gobierno les inyecta.

Un reportaje de Antonio López (El Universal, 31-08-2026) muestra una realidad inocultable: el Tren Maya, el Aeropuerto, la aerolínea, la refinería Olmeca-Dos Bocas, el Corredor Interoceánico, la Megafarmacia, Gas Bienestar y Litio de México, emblemas de la 4T, requirieron en inversión para su construcción y en contribuciones para subsistir un billón 53 mil 911 millones de pesos.

Todas superaron el costo inicial previsto con sobrecostos que las convierten en “la infraestructura pública más costosa de la historia reciente”.

El acumulado de cada una en inversión y asignaciones de dinero público es: Tren Maya, alrededor de 500 mil millones de pesos; Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), 120 mil millones; Mexicana de Aviación, 37 mil 800 millones; Refinería Olmeca-Dos Bocas, 356 mil 422 millones; Tren Interoceánico, 62 mil millones; Gas Bienestar, casi 10 mil millones de pesos; y Litio de México, cerca de 45 millones de pesos.

Estos proyectos fallidos impulsados por el expresidente, que son un barril sin fondo, restan inversiones y presupuestos a salud, educación y seguridad, pero…fueron defendidos por la presidenta Sheinbaum.

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