El mercado mexicano de reconocimiento facial podría crecer más de 250% en los próximos años, al pasar de un valor estimado de 147.8 millones de dólares en 2025 a más de 525 millones de dólares para 2034 de acuerdo con la consultora IMARC Group. Este crecimiento refleja la expansión de las tecnologías biométricas y de inteligencia artificial en ámbitos como la seguridad pública y los servicios gubernamentales.
Para Kabat One, plataforma mexicana especializada en mando y control para instituciones de seguridad pública, este crecimiento plantea un desafío ya que se debe transformar la información generada por el reconocimiento facial en inteligencia útil para la operación. El valor de estas herramientas ya no se limita a identificar una coincidencia, sino a aportar contexto para que las instituciones puedan analizar eventos y tomar decisiones con más información.
La evolución de la inteligencia artificial ha ampliado las capacidades del reconocimiento facial. Además de comparar rostros con bases de datos, los sistemas actuales pueden analizar múltiples variables, identificar patrones, reconocer a una misma persona en distintos puntos y cámaras, así como establecer relaciones entre diferentes eventos y fuentes de información.
Esta capacidad resulta especialmente relevante para las instituciones de seguridad pública, que diariamente generan y reciben grandes volúmenes de información. Cuando los datos obtenidos mediante reconocimiento facial pueden integrarse con plataformas de mando y control, los operadores cuentan con una visión más amplia de cada evento y pueden dar seguimiento a una situación con información actualizada.
“El futuro de la seguridad pública no dependerá únicamente de contar con tecnologías capaces de reconocer un rostro, sino de utilizar esa información de manera coordinada para generar inteligencia y fortalecer la capacidad operativa de las instituciones”, señala Mauricio Swain, CRO de Kabat One.
La evolución del reconocimiento facial apunta así hacia una nueva etapa en la que la inteligencia artificial permitirá procesar mayores volúmenes de información y generar análisis más precisos. Para las instituciones de seguridad pública, el reto será aprovechar estas capacidades para transformar los datos obtenidos en información útil para la prevención, la atención de emergencias y la investigación.
