Durante el verano, las actividades al aire libre y la exposición al sol suelen incrementarse. En este contexto, cobra relevancia informar sobre el melanoma, uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos, y promover el conocimiento de sus principales signos de alerta.
La radiación ultravioleta (UV) forma parte de la energía que emite el sol y la exposición a esta radiación se ha asociado con diversos efectos en la piel, entre ellos el envejecimiento prematuro, la aparición de manchas y el desarrollo de cáncer de piel.
El melanoma se origina en los melanocitos, las células encargadas de producir la melanina, el pigmento que da color a la piel. Este tipo de cáncer mantiene una relación con la exposición a la radiación ultravioleta y puede aparecer tanto sobre piel aparentemente sana como a partir de un lunar preexistente.
En México, durante 2024 se registraron 2,461 nuevos casos de melanoma y 809 defunciones asociadas a esta enfermedad. Una de las herramientas utilizadas para identificar características que pueden estar presentes en un melanoma es la regla ABCDE, la cual permite observar cambios visibles en los lunares.
- A: Asimetría. Una mitad del lunar es diferente de la otra.
- B: Bordes. Presenta bordes irregulares, ondulados o poco definidos.
- C: Color. Muestra diferentes tonalidades de café, negro o incluso blanco, rojo o azul.
- D: Diámetro. Generalmente es mayor a 6 milímetros.
- E: Evolución. El lunar presenta cambios en tamaño, forma, color o apariencia respecto a evaluaciones previas.
Conocer las características del melanoma y reconocer cambios visibles en los lunares contribuye a una mayor comprensión de esta enfermedad y refuerza la importancia de la observación de la piel, especialmente durante temporadas en las que la exposición al sol suele ser mayor.
