En el marco del Ciclo México Tenochtitlán, barrios y territorios, se llevó a cabo la charla Zonas de monumentos históricos en México, impartida por la doctora en historia Martha Julieta García García, subdirectora de investigación en la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (CNMH-INAH).
El evento contó con la participación del doctor en urbanismo Pablo Trujillo García, arquitecto perito para la CNMH-INAH, con la moderación del maestro Alejandro Hernández, director de la Casa de la Primera Imprenta de América Latina de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En esta sexta sesión, de nueve pláticas programadas para este año, los ponentes dieron a conocer cómo se realizan las declaratorias en las legislaciones. Además, de mostrar un proyecto editorial, resultado de un trabajo referenciado.
El arquitecto Trujillo García inició su ponencia al destacar una disposición pionera de conservación de bienes artísticos y poblacionales aprobada en 1914 y que se enfoca en la protección del legado cultural y natural.
Hasta la Ley Federal de 1972, donde se han declarado las 66 zonas en el país a lo largo de 10 sexenios, desde el mandato del licenciado José López Portillo hasta la actual administración de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, seis de las cuales se encuentran en la Ciudad de México.
Destaca que “por determinación de la ley, son bienes históricos los inmuebles construidos en los siglos XVI al XIX destinados a templos, arzobispados, obispados y casas curales, seminarios, conventos y los de administración, divulgación, enseñanza o práctica de culto religioso. Todos son propiedad federal”.
Así como “los de servicio y ornato público como kioscos, puentes, plazas, jardines, plazoletas, rinconadas, etcétera. Y al uso de autoridades civiles y militares. Los muebles que se hayan encontrado en ellos y las obras civiles relevantes de carácter privado, realizadas de los mismos siglos”.
A su vez, “casas habitación en general y las viviendas que se hayan construido en esta época, no quiere decir que se expropian, los propietarios pueden ser el Estado, el municipio, los ejidatarios o los propietarios privados”.
Por su parte, la doctora García centró su intervención en esta iniciativa editorial. Indicó que surgió en 2012 con la idea de difundir el vasto patrimonio de la nación, como parte de la función de la Institución, pero para integrar en este a los habitantes de cada localidad histórica.
Para llevar a cabo esta labor, indicó que se acercaron a expertos de universidades, integrantes del INAH en la región y a los pobladores de los lugares, platicaron con cronistas y recogieron testimonios.
Tras varias reuniones, lograron estos hallazgos, estudios y textos específicos para cada uno de los 15 volúmenes publicados hasta ahora, con fotografías de archivos y otras de familias que decidieron compartir.
Señaló que la meta es publicar 66 libros del mismo número de regiones y que lleguen a todo público para que descubran cómo se originaron las ciudades y sus antecedentes, que en algunos casos son prehispánicos. Los tomos disponibles se pueden conseguir en las librerías del Instituto y de Educal.
