POR: Víctor Manuel López Wario

… cuando alguien afirma que la mirada de las vacas es estúpida y el cencerro palabra sagrada, que los cerdos nunca miran al cielo y son sucios por naturaleza; que los gatos negros
representan a la mala suerte u otorgarle su cualidad de acicalamiento al petimetre posado en espacio de patio vecinal y cubrir a los perros con toga de falderos lambiscones. El buey
no pidió la castración y es un error confundir al símbolo de la inseminación –de la fertilidad– con el degradado término que en el habla popular suple al nombre y que, desconcertante
mente, es esencial aún en charla entre mujeres; sin atender a su descredito entre los humanos, la mula es mansa por sabiduría y el caracol refuta la impaciencia.

… el avestruz carga en su plumaje la imagen humana de la desconexión de la realidad ante lo desconocido; prefiero pensar a la serpiente en su valor de abundancia y conocimiento, en su imagen de ouroboros a cargarle con el estigma ondulante de lo ominoso…

…confundir el encierro con ostracismo; mancillar la voz de un gorrión con la impertinencia de un lastimero cantautor; olvidar que el buen gorila no es un brutal matón a sueldo; señalar a la cotorra por recreadora y propagadora del chismorreo y otorgarle un atril a todo loro de relumbrón, para en otros casos, revestir toda estupidez como plumaje de ganso.

… negarle valor al canto feliz de la cigarra o cargarle por pregón de desgracia el ulular de los búhos y las lechuzas en asociación con el graznido nefasto de los cuervos; gran favor
hacen las moscas, ratas y ratones en tragar nuestros inmundos desperdicios o imponer el mote de dugón a quien consideramos de fealdad extrema. No todo vivaz es un águila ni
todo perturbado es cual la cabra; tampoco a quien dícese avispado le encumbremos en dorado pedestal por listo o audaz; los borregos son orden distante a lo sin juicio propio ni el
camaleón cambia de chaqueta por disfrazados interés.

… el pavorreal ostenta sólo la galanura de lo propio sin exhibir entorchados ajenos; cuando señalan que la mano pronta del zángano es virtud a ensalzar o le otorgamos tono zumbón ante las abejas; el chirrido no despide a la tormenta ni el vivaz aullido del lobo a la luna encumbra a cualquier carnicero; admiramos por zorro cualquier guarro parlante e intitulamos mariposa a toda dama noctambula… finalmente adornamos con palomas –blancas– un escritorio donde los “representantes populares” firman una ficción de paz, Dicen que “la mula no era arisca…”. Queden esas “semejanzas” en los mitos, leyendas y fabulas que en la vida justa y equilibrada no corresponden y a la vez degradan a las especies compañeras colocándolas como distintivo de personalidades detestables…

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