Afectaciones en el desarrollo cerebral -incluido el aprendizaje, la memoria y la función ejecutiva- así como infecciones graves de las encías que dañan los tejidos blandos y destruyen el hueso que sostiene los dientes, son algunos deterioros a la salud provocados por el consumo de las bolsitas de nicotina, en las cuales los investigadores han detectado sustancias cancerígenas como el cromo tóxico y formaldehído que se encuentran en los productos de tabaco.

Así lo alertó STOP, la red mundial de organizaciones académicas y salud pública, al señalar que la falta de regulación y el agresivo marketing de la industria tabacalera han detonado hasta en 660% desde 2020 la venta de bolsitas de nicotina en todo el mundo, poniendo en grave riesgo la salud de millones de consumidores y sentando las bases de una nueva generación de adictos a esos productos nocivos.

“En México se han recibido informes de que las bolsitas de nicotina se colocan en lugares destacados en los locales comerciales, cerca de las cajas registradoras y en tiendas ubicadas cerca de escuelas”, apuntó.

Por ello, en su reciente informe Comprender las bolsitas de nicotina: pruebas actuales y actividad de la industria urgió a los gobiernos a regular la venta de esos productos principalmente en lo que concierne al etiquetado; la prohibición de publicidad, promoción y patrocinio; la implementación de impuestos suficientemente altos para disuadir a los jóvenes de acceder a ellas; la regulación de los puntos de venta presenciales y en línea, y la limitación de la concentración de nicotina.

El organismo mundial de control de la industria tabacalera apuntó que en muchos países -incluido México- las bolsitas de nicotina no están reguladas lo que es aprovechado por las tabacaleras para expandirse rápidamente hacia nuevos mercados, pese a que se están descubriendo riesgos para la salud a corto plazo relacionados específicamente con el consumo de esos productos, y no existen datos longitudinales que muestren los efectos a largo plazo sobre la salud.

La Dra. Sophie Braznell, investigadora asociada del Grupo de Investigación para el Control del Tabaco de la Universidad de Bath y coautora del informe de STOP, advirtió que los responsables políticos y consumidores deben tener en cuenta que no hay pruebas científicas suficientes sobre las bolsas de nicotina, por lo que se sabe muy poco sobre sus verdaderos efectos en la salud.

“Están surgiendo tendencias preocupantes que muestran un aumento en el consumo combinado de bolsitas de nicotina junto con otros productos de tabaco y nicotina, así como la venta de bolsitas de nicotina con concentraciones de nicotina cada vez más altas”, detalló.

A su vez Jorge Alday, director de STOP en Vital Strategies, señaló que las bolsitas de nicotina empiezan a parecer pequeñas semillas de una epidemia que las tabacaleras siembran por todas partes, incluso mientras el mundo sigue lidiando con los efectos de las actuales epidemias de cigarros y cigarrillos electrónicos.

“En lugar de ayudar a poner fin a esas epidemias -las bolsitas de nicotina- forman parte de una estrategia deliberada de la industria no solo para mantener, sino también para expandir el consumo de tabaco y nicotina”, afirmó, y puntualizó que es evidente que la próxima generación está en la mira de la industria, pues el marketing de las bolsitas de nicotina hoy en día se parece mucho a lo que vimos hace 10 años, antes de que se disparara la epidemia del vapeo entre los jóvenes.

 

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