Durante años, los principales riesgos de un proyecto de construcción se asociaban con lo que ocurría una vez iniciadas las obras: retrasos, sobrecostos o accidentes. Hoy, factores como la disponibilidad de infraestructura, los fenómenos meteorológicos extremos y la escasez de talento especializado comienzan a definir la viabilidad de un proyecto incluso antes de colocar el primer ladrillo.

 Este cambio cobra especial relevancia en México, donde la actividad del sector mantiene un papel estratégico para el desarrollo de infraestructura. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC)del INEGI, el valor de producción de las empresas constructoras aumentó 0.4% en abril de 2026, en términos reales y a tasa mensual. ​ En este contexto, donde el desarrollo de infraestructura continúa avanzando, incorporar la gestión de riesgos desde las etapas iniciales puede contribuir a fortalecer la continuidad de los proyectos.
 Frente a esta realidad, el estudio Beyond 2030: The Future of Construction, elaborado por Zurich Insurance Group con la participación de 31 especialistas del sector, plantea que el riesgo está dejando de concentrarse en la etapa de ejecución para trasladarse a las fases de planeación, diseño y desarrollo de los proyectos. Las decisiones tomadas antes del inicio de una obra serán cada vez más determinantes para su capacidad de adaptarse a un entorno marcado por nuevas presiones operativas, económicas y ambientales
 A partir de estos hallazgos, el estudio identifica tres cambios clave que marcarán el futuro de la construcción en los próximos años:
 1. La ubicación dependerá cada vez más de la disponibilidad de recursos
 Elegir dónde construir dejará de depender únicamente del costo del terreno o de su ubicación estratégica. La disponibilidad de energía, agua e infraestructura crítica se perfila como un factor determinante para el desarrollo de nuevos proyectos. Además, el estudio identifica a los fenómenos meteorológicos extremos y los desastres naturales como el principal riesgo para la industria durante los próximos cinco años, seguidos por las vulnerabilidades de los mercados financieros y la dinámica del mercado laboral. ​
 2. La escasez de talento será un desafío tan importante como la disponibilidad de materiales
 La industria enfrenta una transformación en la composición de su fuerza laboral. Más allá de la disponibilidad de trabajadores, el reto consiste en contar con talento especializado capaz de coordinar proyectos cada vez más complejos e incorporar nuevas herramientas digitales. Conforme la construcción avance hacia modelos más industrializados y automatizados, la demanda de perfiles con conocimientos técnicos, experiencia en supervisión e integración de sistemas continuará creciendo.
 3. La velocidad ya no siempre representa una ventaja
 La presión por acelerar los tiempos de entrega ha reducido el margen para absorber retrasos o corregir desviaciones durante la ejecución. El estudio señala que los grandes proyectos de inversión continúan registrando sobrecostos cercanos al 80% y retrasos superiores al 50% respecto a los calendarios previstos, lo que evidencia la importancia de incorporar una visión de largo plazo desde las primeras etapas.

En conjunto, estos cambios reflejan que el éxito y la continuidad de los proyectos dependerán cada vez más de las decisiones que se tomen desde su origen.

 Para Zurich México, la resiliencia deja de entenderse como una respuesta ante emergencias para convertirse en un criterio de planeación. Incorporar desde el inicio variables como la infraestructura disponible, los riesgos climáticos, la disponibilidad de talento y la coordinación entre todos los participantes permitirá desarrollar proyectos con mayor capacidad de adaptación en un entorno cada vez más complejo e interconectado.

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