La libertad de prensa constituye uno de los pilares de las sociedades democráticas, sin embargo, este derecho debe estar acompañado de parámetros éticos que garanticen la veracidad y el compromiso social del periodismo, afirmó la doctora Patricia Ortega Ramírez, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En entrevista, la profesora del Departamento de Educación y Comunicación de la Unidad Xochimilco reflexionó sobre la importancia de fortalecer las prácticas profesionales en un contexto marcado por la inmediatez y la competencia entre espacios por difundir primicias.
“Es fundamental garantizar y resguardar la libertad de prensa, pero ningún derecho es absoluto, debe haber límites, y regulación”, dijo la académica de la Especialización en Medios Públicos: Creatividad e Innovación impulsada por esta casa de estudios.
Explicó que el trabajo de la comunicación no solo consiste en difundir contenidos, sino en realizar procesos rigurosos de indagación que permitan confirmar los sucesos antes de hacerlos públicos.
En ese tenor, destacó que periodistas y las empresas periodísticas deben validar datos, consultar informantes legítimos, buscar testimonios de las partes involucradas y contextualizar la información.
Para la doctora Ortega Ramírez, la transformación tecnológica y las plataformas digitales han incrementado la presión para ser el primero en publicar una noticia, lo que en ocasiones puede llevar a omitir procedimientos esenciales como la comprobación de información.
Indicó que esta dinámica afecta la confianza, pues la publicación de versiones incorrectas puede generar daños que una posterior corrección o disculpa no siempre logra reparar, aunque tampoco se debe generalizar “en que toda la labor informativa es mala, que todos los periodistas dicen mentiras o están vendidos, lo cual llega a generar más violencia contra el gremio”.
“Creo que tenemos que ser muy rigurosos, desde luego señalar cuando un medio se equivoca, cuando se cometen errores, pero es necesario impulsar un buen periodismo que verifique e investigue”.
Manifestó que el deber periodístico adquiere una dimensión mayor cuando se trata de preservar la memoria y el legado de una figura que ya no está presente para aclarar o responder sobre lo publicado.
“Cuando están de por medio personas o la memoria de alguien es muy difícil reparar el daño, por eso el oficio debe apegarse siempre a los principios que definen su deber ser: hacer pesquisas, comprobar y ofrecer materiales sustentados”, puntualizó.
Sobre la protección de las fuentes periodísticas, la doctora Ortega Ramírez recordó que en México la garantía de expresarse y de prensa están garantizadas desde la Constitución en los artículos sexto y séptimo, pero reconoció que el ejercicio periodístico enfrenta condiciones complejas debido a la violencia contra comunicadores, la estigmatización, el acoso judicial y la precariedad laboral.
Ante este panorama, consideró relevante que se mantenga como prioridad la búsqueda confiable y que evalúen la vulnerabilidad de quienes entregan su testimonio para no permitir ponerlas en riesgo.
“La libertad de expresión y de prensa son indispensables, pero deben acompañarse de principios éticos, de mayor corroboración, veracidad y confirmación. Eso es lo que permite construir una labor informativa de mayor calidad y recuperar la confianza de las audiencias”, concluyó.
