Cada año, millones de toneladas de plástico terminan en rellenos sanitarios, ríos, mares y ecosistemas naturales. Aunque el PET es uno de los materiales más reciclados del mundo, una parte importante de las botellas que utilizamos diariamente nunca vuelve a aprovecharse y termina convertida en residuo.
Frente a ese desafío, investigadores de la Universidad Iberoamericana desarrollaron una patente que busca transformar la forma en que se recicla químicamente este material. La tecnología permite recuperar ácido tereftálico, una de las materias primas fundamentales para fabricar PET.
La principal ventaja de esta nueva patente es que hace más eficiente el proceso, reduce el consumo de reactivos, disminuye la generación de residuos y podría abaratar los costos de operación. Además, permite obtener materias primas de alta pureza que pueden reincorporarse a distintas cadenas productivas, lo que abre la posibilidad de aprovechar una mayor cantidad de PET que hoy termina en la basura.
La investigación surge en un contexto global preocupante. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el mundo genera cada año más de 350 millones de toneladas de residuos plásticos. Cerca del 12 por ciento corresponde a PET, es decir, más de 42 millones de toneladas anuales. Sólo una parte logra reincorporarse a nuevos ciclos productivos; el resto termina en rellenos sanitarios, cuerpos de agua o ecosistemas terrestres.
Frente a ese panorama, los investigadores y académicos Jorge Ibáñez Cornejo (izq.), Rubén César Vásquez Medrano (en medio) y Arturo Fregoso Infante (der.) decidieron mirar las botellas desde una perspectiva distinta.
No como basura, sino como una reserva de recursos.
