En las últimas semanas, la Ciudad de México ha albergado uno de los acontecimientos deportivos más importantes de su historia reciente. Sin embargo, más allá de la derrama económica, el turismo y la emoción que genera el fútbol existe un desafío que ya empieza a ganar terreno en la conversación tras los festejos futbolísticos: la gestión de los residuos generados por miles de asistentes que participan en actividades y festivales relacionados con este encuentro internacional.
De acuerdo con estimaciones de organizaciones especializadas en manejo de residuos y economía circular, los festivales futboleros que se desarrollarán en distintos puntos de la capital podrían representar uno de los mayores retos en materia de gestión de residuos durante las actividades previstas para 2026.
La magnitud del reto ya puede observarse en los eventos masivos realizados recientemente en la capital. De acuerdo con información oficial, durante los Fan Festival y las celebraciones organizadas en sus alrededores se han retirado alrededor de 40 toneladas de residuos por jornada, mediante un operativo que involucra a 360 trabajadores, 23 vehículos, seis hidrolavadoras y una pipa.
Tan solo en una de las celebraciones más recientes, cálculos de distintos organismos indican que la Avenida Paseo de la Reforma reunió a más de un millón de asistentes. Si se considera que una persona puede consumir entre cinco y siete envases de bebidas durante una jornada de aproximadamente 12 horas, especialistas estiman que estos encuentros podrían traducirse en más de 1.5 millones de envases potencialmente recuperables durante el torneo, lo que refuerza la importancia de fortalecer los sistemas de separación, recuperación y aprovechamiento de residuos.
Ante este escenario, la Asociación Mexicana de Bioplásticos (AMBio) considera que los grandes eventos representan una oportunidad única para demostrar cómo la colaboración entre ciudadanía, autoridades, empresas y organizaciones puede acelerar la transición hacia esquemas más eficientes de economía circular.
«Los grandes eventos concentran en pocas horas los hábitos de consumo de miles de personas. Esto los convierte en espacios ideales para impulsar soluciones que faciliten la separación de residuos, mejoren las tasas de aprovechamiento y fortalezcan la cultura ambiental entre los asistentes«, señaló Gisela Galicia, presidenta de AMBio.
La organización destaca que uno de los principales desafíos en la gestión de residuos es la mezcla de materiales reciclables, orgánicos y no reciclables, situación que reduce significativamente las posibilidades de recuperación y valorización posterior.
Por ello, diversas iniciativas impulsadas rumbo a 2026 contemplan infraestructura para la separación en sitio, medición de materiales recuperados y mecanismos de trazabilidad que permitan conocer el destino final de los residuos generados durante los eventos.
Para AMBio, la conversación también debe incluir el papel de los materiales compostables certificados como parte de una estrategia integral de gestión de residuos. En aplicaciones específicas, estos materiales permiten que ciertos empaques puedan gestionarse conjuntamente con residuos orgánicos, favoreciendo procesos de compostaje y regeneración de suelos cuando existe la infraestructura adecuada.
«El desempeño de cualquier sistema de residuos comienza desde el diseño de los materiales y continúa con la correcta separación, recolección y aprovechamiento. La infraestructura, la educación ambiental y la colaboración entre sectores serán determinantes para construir soluciones sostenibles a largo plazo«, agregó Galicia.
La Ciudad de México ya ha manifestado su intención de incorporar criterios ambientales en las actividades relacionadas con la celebración futbolística de 2026. En este contexto, especialistas consideran que la implementación de esquemas de recuperación y aprovechamiento de residuos podría convertirse en uno de los principales legados ambientales de este periodo.
Desde AMBio, el llamado es claro: aprovechar la visibilidad y alcance de este momento para impulsar acciones medibles que contribuyan a fortalecer la gestión de residuos, fomentar la participación ciudadana y demostrar que la sustentabilidad también puede jugar un papel protagónico dentro y fuera de la cancha.

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