Por Valeria Rivera, directora de Comunicación y Desarrollo de Negocios para Siemens México, Centroamérica y el Caribe.
En el contexto actual de euforia y celebración por la justa de futbol más importante del mundo, disfrutar de una bebida refrescante durante un encuentro es parte de una experiencia cotidiana. Sin embargo, detrás de ese momento hay una cadena industrial compleja con un impacto ambiental significativo. Y si ese momento se extrapola a los millones de aficionados al futbol, de pronto, ese pequeño gesto tiene implicaciones globales.
De acuerdo con el más reciente análisis de Siemens en cooperación con Latinometrics, el consumo estimado de refrescos en el torneo de fútbol de este verano alcanza los 3.6 millones de litros. Producir este volumen implica alrededor de 361 MWh de energía y 128 toneladas de CO₂ bajo condiciones tradicionales de manufactura. Sin embargo, gracias a la adopción de tecnologías avanzadas de embotellado, esta historia puede transformarse radicalmente.
El uso de tecnologías de vanguardia como sensores IoT, analítica de datos, automatización avanzada, gemelos digitales e inteligencia artificial (IA) en el embotellado, permite una optimización precisa del consumo energético y de recursos. Y es que los datos son contundentes:
- La modernización del proceso puede reducir hasta en 50% las emisiones de CO₂, equivalente a la huella generada por los viajes de toda una temporada (2021-2022) del equipo donde recientemente, Raúl Jiménez, ha sido contratado.
- Ahorro energético de aproximadamente 13%, equivalente a 47 MWh evitables en el contexto del torneo. Este ahorro puede abastecer de energía a un estadio completo durante tres partidos.
Este tipo de mejoras demuestra una realidad clave: en manufactura, las eficiencias incrementales por unidad se convierten en ventajas exponenciales a gran escala.
Adoptar tecnologías digitales en manufactura no es solo una cuestión de ahorro energético. También implica beneficios estratégicos como transparencia, trazabilidad, mantenimiento predictivo y optimización del uso de recursos.
De acuerdo con el World Economic Forum, las fábricas que integran tecnologías de Industria 4.0 —las llamadas “Lighthouse Factories”— pueden lograr: Incrementos de productividad del 20 al 30%; reducciones de consumo energético de hasta 25% y una disminución significativa de desperdicios. A su vez, McKinsey estima que la digitalización industrial puede reducir las emisiones globales en manufactura hasta en un 15% para 2030, si se adopta de manera generalizada.
Algo interesante del ejemplo del embotellado es que la sostenibilidad industrial es algo tangible. México tiene frente a sí una oportunidad única. La combinación de eventos globales, presión regulatoria, demanda de consumidores más conscientes y avances tecnológicos crea el entorno perfecto para acelerar la transformación.
Las empresas que adopten estas soluciones no solo reducirán costos y emisiones, sino que también fortalecerán su reputación de marca, atraerán inversión sostenible y cumplirán con estándares internacionales
Y, quizás lo más importante, contribuirán a un objetivo mayor: desacoplar el crecimiento económico del impacto ambiental.
La próxima vez que alguien abra un refresco durante un partido, es probable que no piense en la energía o el CO₂ detrás de esa bebida. Pero en las fábricas más avanzadas del mundo —y cada vez más en México— esa historia ya está cambiando. Las grandes victorias de la sostenibilidad no siempre ocurren en la cancha. Muchas veces, comienzan mucho antes del primer trago.
