Una nueva investigación realizada por Greenpeace Internacional detectó microplásticos en alimentos para bebés contenidos en bolsitas de plástico, comercializados por dos de las mayores empresas de alimentos y bebidas del mundo, Nestlé y Danone; lo que genera una gran preocupación en torno a este tipo de productos.
El informe titulado “Pequeños plásticos, Gran problema: los riesgos ocultos de las bolsitas de plástico para comida infantil”, ofrece los resultados de las pruebas de laboratorio realizadas a marcas populares de comida infantil, como Gerber de Nestlé y Happy Baby Organics de Danone, en el que se encontraron partículas de microplásticos en todas las muestras analizadas. Las pruebas también sugieren la presencia de diversos productos químicos, tanto en el envase como en la comida.[1] Esto indica que el propio envase de plástico podría ser una fuente de contaminación, exponiendo potencialmente a los bebés a miles de fragmentos microscópicos de plástico con cada bolsita consumida.
Graham Forbes, responsable de la campaña mundial contra el plástico de Greenpeace Estados Unidos, declaró:
“Este estudio es una llamada de atención para los padres de todo el mundo, quienes confían en que estas marcas prioricen el bienestar de sus hijos. Empresas que dependen del plástico, como Nestlé y Danone, tienen la obligación de dar una respuesta clara a las familias: ¿qué están haciendo para eliminar los microplásticos y los productos químicos de los artículos que venden para bebés?”
Los principales hallazgos son:
● Por cada gramo de comida para bebés analizada, los investigadores encontraron, en promedio, hasta 54 partículas de microplásticos en los envases de Gerber y hasta 99 partículas en los de Happy Baby Organics. Esto equivale hasta 270 (Gerber) y 495 (Happy Baby Organics) microplásticos por cucharadita.
● El estudio estimó un total de más de 5,000 partículas en cada bolsita de Gerber y más de 11,000 partículas en cada bolsita de Happy Baby Organics.
● El estudio identificó también una serie de sustancias químicas asociadas al plástico, presentes tanto en el envase como en los alimentos, incluida la presencia de un posible disruptor endocrino en las muestras de Gerber analizadas.

El estudio sugiere/Así mismo, las pruebas de laboratorio sugieren una relación entre el polietileno, el plástico con el que están revestidas las bolsitas, y algunos de los microplásticos encontrados en los alimentos para bebés analizados.
Las bolsas de plástico exprimibles se han convertido rápidamente en el formato de envasado dominante para la comida infantil en todo el mundo, impulsadas por un marketing agresivo y la
falta de alternativas. Es el formato de envasado de mayor crecimiento, con un aumento anual del 8.18 % hasta 2031, representando el 37.15 % del mercado mundial en volumen durante 2025,
superando a todos los demás formatos, incluidos los tradicionales tarros de vidrio. Hoy en día, millones de estas bolsas de un solo uso son adquiridas por las familias a diario, lo que significa
que millones de bebés podrían estar ingiriendo microplásticos junto con su comida. Los bebés pueden ser especialmente vulnerables a estas exposiciones debido al rápido desarrollo de sus
órganos y a su mayor ingesta de alimentos en relación con su peso corporal.
Esta tendencia forma parte de un auge generalizado en la producción y el uso de plásticos, impulsado en gran medida por las principales empresas de bienes de consumo. Tan sólo el
envasado representa alrededor del 40 % de la producción mundial de plástico. Uno de sus segmentos de mayor crecimiento son los denominados plásticos flexibles multicapa, como las
bolsitas y sobres de comida para bebés, cuyo reciclaje es notoriamente difícil de implementar, además de representar una importante fuente de contaminación por plásticos en algunas
regiones.
Nestlé y Danone han sido clasificadas repetidamente entre las empresas que más contaminan con plástico en el mundo, según las auditorías de marca globales realizadas por el movimiento
Break Free From Plastic.
Greenpeace insta a Nestlé, Danone y a todos los productores de alimentos infantiles a que investiguen urgentemente sus productos, demuestren que no ponen en riesgo la salud de los
niños pequeños y se comprometan a eliminar gradualmente los envases de plástico en favor de alternativas no tóxicas, libres de plástico y reutilizables.
Mientras los gobiernos negocian el Tratado Mundial de la ONU sobre los Plásticos, Greenpeace exige que los negociadores actúen con urgencia para prohibir estos productos, reducir la
producción de plástico y acabar con la contaminación plástica y química descontrolada y no regulada que amenaza la salud humana.
“La contaminación por plásticos no solo está dañando nuestro medio ambiente, sino que también está entrando en nuestros cuerpos desde la infancia. El envasado de nuestros alimentos está
diseñado para obtener ganancias, no para la salud de las personas. Reducir la producción de plástico y eliminar los químicos dañinos es fundamental para proteger la salud humana, especialmente la de nuestros hijos”, afirmó Forbes.

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