El crecimiento del comercio electrónico en el país, potenciado por eventos como el Hot Sale México y el Mundial han generado una transformación profunda en los hábitos de consumo. Sin embargo, este dinamismo también ha traído consigo un reto crítico: el aumento sostenido en la demanda logística y, en consecuencia, en la generación de residuos asociados al embalaje y distribución; lo cual, conlleva a establecer parámetros sustentables en este sector empresarial.

De acuerdo con el INEGI, en México se generan más de 120 mil toneladas de residuos sólidos urbanos al día, de los cuales cerca del 30% corresponde a materiales potencialmente reciclables, como cartón y plásticos de empaque. Durante temporadas de alta demanda digital, este volumen tiende a incrementarse de manera significativa, lo que ejerce una presión adicional sobre los sistemas de gestión de residuos y la infraestructura ambiental del país.

Mientras que la Semarnat  ha señalado que apenas alrededor del 9% de los residuos plásticos se recicla a nivel nacional, evidenciando una brecha considerable frente a los objetivos de economía circular. Este panorama obliga al sector logístico no solo a reducir el volumen de empaques, sino a repensar su diseño bajo criterios de durabilidad, reciclabilidad y eficiencia operativa.

A pesar de que más del 60% de los compradores en línea en México manifiesta interés por opciones más sostenibles, en la práctica factores como el precio y la velocidad de entrega continúan predominando en la decisión de compra. Este desfase representa un desafío importante para todos los actores involucrados , desde operadores logísticos, marcas y autoridades, quienes deberán impulsar incentivos concretos que fomenten un consumo más responsable.

Cabe mencionar que Onest SmartLogistics ha adoptado un enfoque más estratégico al integrar tecnología y sostenibilidad en sus operaciones. Mediante el uso de analítica avanzada, optimización de rutas y automatización de procesos, buscan no solo mejorar la eficiencia en la distribución, sino también disminuir emisiones y su impacto ambiental. Entre sus principales iniciativas destacan la implementación de almacenes inteligentes de bajo consumo energético, el uso de pallets elaborados con materiales reciclados y programas activos de reciclaje.

En este escenario, el Hot Sale no solo funciona como un motor comercial, sino también como un indicador clave del avance o rezago del sector logístico hacia modelos más sostenibles y alineados con los principios de la economía circular.

En el tema del Mundial 2026, se detonará una nueva ola de demanda logística en México. De acuerdo con estimaciones oficiales, México recibirá más de 5.5 millones de visitantes internacionales, lo que generará una derrama económica estimada de entre 1,800 y 3,000 millones de dólares, además de la creación de aproximadamente 100,000 empleos directos e indirectos. Sectores como gastronomía, hospedaje, transporte, entretenimiento y comercio podrían registrar crecimientos de hasta 30% durante el torneo, con efectos que se extenderán más allá de las ciudades sede.

Este dinamismo económico tendrá un impacto directo en la cadena de suministro. El incremento en la demanda de alimentos y bebidas, combustibles, bienes de consumo rápido (FMCG) e insumos hoteleros presionará inventarios y pondrá a prueba los esquemas tradicionales just-in-time, obligando a muchas empresas a elevar sus niveles de inventario de seguridad (security stock).

Además, se anticipan retos operativos como:

Saturación en aeropuertos clave como AICM, AIFA, Guadalajara y Monterrey.

Mayor congestión en carreteras y accesos urbanos.

Incremento en operaciones de última milla en zonas turísticas.

Aumento en costos de transporte terrestre y tiempos de entrega.

Experiencias en otros megaeventos internacionales han demostrado que los costos logísticos pueden incrementarse hasta en 15% debido a restricciones de movilidad y cuellos de botella.

A esto se suma la complejidad del primer Mundial trilateral (México–Estados Unidos–Canadá), que implicará un mayor movimiento transfronterizo de equipos, tecnología y mercancías, así como una presión adicional en cruces aduaneros y procesos regulatorios, señala el corporativo Lockton México.

 

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