La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) presentó ante el Colegio Académico en su sesión 582, el Decálogo de ética para el uso de la Inteligencia Artificial (IA), con el objetivo de establecer principios que orienten su aplicación responsable en la vida académica e institucional, así como su adopción entre la comunidad universitaria.
El texto constituye el primer paso hacia la construcción de directrices más amplias sobre el uso de esta tecnología en la Universidad. Surge como respuesta frente a los desafíos de integridad asociados a su incorporación en la enseñanza, la investigación, la difusión cultural y la gestión.
Una comisión interdisciplinaria, integrada por especialistas de las cinco Unidades Universitarias, elaboró la propuesta. Participaron los doctores Marco Vinicio Ferruzca Navarro (Azcapotzalco), Francisco de Asís López Fuentes (Cuajimalpa), Adrián Hernández Cordero (Iztapalapa), Gerardo Abel Laguna Sánchez (Lerma) y la doctora Ruth Selene Ríos Estrada (Xochimilco), bajo la coordinación de la secretaria general, doctora Esthela Irene Sotelo Núñez.
El grupo de trabajo se instaló el pasado 19 de febrero por instrucción del rector general, doctor Gustavo Pacheco López, con el encargo de definir lineamientos que promuevan un manejo responsable y transparente de esos recursos técnicos en el ámbito universitario.
El doctor Gustavo Pacheco López, recordó que, mientras la Unión Europea ha optado por regulaciones restrictivas centradas en la protección de datos, países como Estados Unidos y China han favorecido esquemas más flexibles o de autorregulación, y es en ese escenario que la UAM define su propia postura.
El documento reconoce la transformación de los entornos sociales y educativos, a partir de estos sistemas y abre la discusión sobre sus implicaciones. La Universidad es referente en el análisis crítico de estas tecnologías y en promover una cultura digital sustentada en integridad, equidad y justicia social.
La doctora Sotelo Núñez planteó que la iniciativa atiende un vacío normativo al interior de la Universidad y permite avanzar en la definición institucional de la IA y, al mismo tiempo, sentar las bases para traducir criterios en acciones concretas, como la responsabilidad en su empleo en trabajos académicos.
“Si bien es un primer paso, resulta necesario evolucionar hacia lineamientos más formales dentro del andamiaje institucional”, afirmó la Secretaria General y propuso la creación de una comisión permanente sobre gobernanza de la IA.
La doctora Ríos Estrada señaló que el Decálogo se sustenta en el Código de Ética de la UAM aprobado en 2022 y guarda relación con discusiones nacionales recientes, como la Declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la IA en México.
La lista incorpora parámetros que no solo abordan el plano técnico, sino también el impacto social de estas herramientas, en particular en la reducción de desigualdades y el impulso a la inclusión.
En ese sentido, el doctor Hernández Cordero, enfatizó la necesidad de concebir la IA como un fenómeno social, además de tecnológico, en un contexto en el que permite personalizar el aprendizaje, automatizar procesos y analizar grandes volúmenes de información, con efectos en tiempos de operación y eficiencia, aunque persisten retos en el ámbito ético.
Para el doctor Ferruzca Navarro las recomendaciones contribuirán a la construcción de una política más amplia sobre el uso de la IA y posiciona a la UAM en el debate contemporáneo sobre la gobernanza.
Decálogo de ética para el uso de la inteligencia artificial en la UAM
Dignidad y derechos humanos: procurar que los contenidos producidos por inteligencia artificial no vulneren la dignidad, afecten los derechos humanos, ni comprometan el prestigio de la Institución.
Diversidad, igualdad y solidaridad: garantizar que el uso de cualquier sistema de inteligencia artificial promueva la inclusión y la justicia, a fin de reducir cualquier tipo de sesgo y eliminar la brecha de desigualdad cognitiva, digital y social.
Cultura de paz: promover el uso de la inteligencia artificial para erradicar discursos y manifestaciones de violencia, discriminación, intolerancia y desinformación.
Honradez y responsabilidad: declarar la autoría y asumir la supervisión de cualquier contenido generado mediante el uso de inteligencia artificial.
Vocación de servicio a la sociedad: contribuir, con el apoyo de la inteligencia artificial, al desarrollo de capacidades humanas para el bien común, la justicia o la solución de problemas, hacia un futuro justo, inclusivo y sostenible.
Sostenibilidad: desarrollar una conciencia crítica sobre los impactos ambientales, económicos y energéticos del uso de la inteligencia artificial.
Legalidad y seguridad: utilizar la inteligencia artificial en apego a la normatividad aplicable, y mantener la integridad técnica de los sistemas, así como la mitigación de riesgos para las personas usuarias.
Imparcialidad: auditar y salvaguardar los procesos de aplicación práctica e interacciones con todo el sistema de inteligencia artificial.
Transparencia y rendición de cuentas: utilizar la inteligencia artificial de manera que sea trazable, explicativa y justificable para promover la rendición de cuentas.
Protección de datos personales y de la propiedad intelectual: respetar la propiedad intelectual y la privacidad de las personas al utilizar cualquier sistema de inteligencia artificial.
