SHEIN dio a conocer hoy los resultados de su Estudio Global de Circularidad 2025, que ofrecen insights sobre cómo sus consumidores compran, usan y gestionan la ropa a lo largo de su ciclo de vida. Realizado entre noviembre y diciembre de 2025, el estudio encuestó a 15,461 clientes de SHEIN de 18 a 44 años en 21 mercados de América, Asia-Pacífico, Europa, Medio Oriente y África. El análisis aborda el comportamiento del consumidor en todas las etapas del ciclo de vida de la ropa: desde la compra, el uso y cuidado de las prendas, hasta su disposición final, aportando datos sobre cómo las personas interactúan con la moda y qué prácticas ayudan a extender la vida útil de la ropa.
El estudio muestra que muchas conductas asociadas con la moda circular, como usar la ropa varias veces, repararla o compartirla con otras personas, ya forman parte de los hábitos cotidianos.
Al mismo tiempo, los resultados indican que las decisiones de compra están fuertemente influidas por factores prácticos como el precio, el ajuste y la utilidad en la vida diaria. En conjunto, estos hallazgos subrayan la importancia de diseñar soluciones e iniciativas que realmente faciliten extender el tiempo de uso de las prendas, alineadas con la realidad del día a día de los consumidores.
Las decisiones de compra están impulsadas por factores prácticos
En los mercados analizados, los consumidores señalaron que sus compras de ropa están principalmente guiadas por factores como el precio, el ajuste y la compatibilidad con su estilo de vida.
Al comprar en línea, encontrar el mejor precio fue el factor más mencionado (71.6%), seguido de la disponibilidad de tallas (66.7%), que la prenda refleje su estilo personal (58.1%) y que se adapte a sus necesidades cotidianas (53.8%).
Además, el 71.1% de los encuestados indicó haber comprado menos de 30 prendas en el último año, considerando tanto tiendas físicas como en línea. En general, los resultados muestran que las personas buscan equilibrar el costo, el ajuste y la funcionalidad al momento de comprar ropa.
La ropa se usa repetidamente
Más allá de la compra, el estudio también analizó cómo las personas usan y cuidan sus prendas. Los resultados muestran un alto nivel de uso recurrente en categorías clave como básicos, ropa exterior, calzado y ropa deportiva.
Entre el 36.2% y el 41.1% de los encuestados señalaron usar estas prendas más de 50 veces, mientras que entre el 16.4% y el 19.9% las utilizan entre 31 y 50 veces.
Al decidir cuánto tiempo conservar una prenda, los factores más importantes son la comodidad (88.1%), el ajuste (82.2%), el desgaste visible (64.4%) y la facilidad de cuidado (63.3%). Esto confirma que la duración de uso está principalmente ligada a criterios prácticos.
Cómo entienden los consumidores la moda circular y sostenible
El estudio también exploró cómo las personas interpretan la circularidad y la sostenibilidad en la moda.
El 47.0% de los encuestados asocia la moda sostenible con la durabilidad y la calidad a largo plazo, mientras que el 37.8% la relaciona con materiales de menor impacto ambiental, como fibras recicladas o procesos que utilizan menos agua.
En contraste, menos del 10% vincula la sostenibilidad con precios más altos o menos opciones de estilo, lo que sugiere que los consumidores entienden estos conceptos a partir de atributos prácticos del producto, especialmente su durabilidad y facilidad de uso continuo.
La reutilización es común, pero el reciclaje enfrenta barreras
Cuando la ropa deja de usarse, los consumidores suelen optar por alternativas más accesibles para prolongar su vida útil. El 82.6% la regala a familiares o amigos, mientras que el 69.0% la dona a organizaciones.
La reparación también juega un papel relevante: el 61.7% indicó haber arreglado o ajustado prendas. Entre quienes no lo han hecho, el 58.3% señaló que contar con conocimientos o habilidades los motivaría a hacerlo. En contraste, solo el 37.2% reportó haber reciclado ropa en el último año. Entre quienes no lo hacen, las principales barreras son no saber dónde o cómo reciclar (43.6%) y la falta de opciones cercanas o convenientes (40.3%).
Esto sugiere que mejorar la infraestructura, el acceso y la información puede incentivar una mayor participación en prácticas de reciclaje.
Diseñar soluciones alineadas con la vida real
En conjunto, los hallazgos muestran que los hábitos de los consumidores se definen por la practicidad en todas las etapas del ciclo de vida de la ropa. Las iniciativas que generan mayor interés son aquellas que permiten la participación directa, como la reventa a través de SHEIN Exchange (43.8%) o los contenedores físicos para donación o reciclaje (43.1%).
Por el contrario, herramientas informativas como pasaportes digitales de producto (15.6%) o datos sobre la huella ambiental (18.8%) generan menor interés. Esto indica que las iniciativas tienen mayor potencial cuando se integran de forma sencilla en la rutina diaria y ofrecen soluciones prácticas para reparar, reutilizar o reciclar.
Los insights del Estudio Global de Circularidad 2025 fortalecen la comprensión de SHEIN sobre cómo las personas interactúan con la ropa, lo que apoya el desarrollo de iniciativas más relevantes y alineadas con el uso real en el día a día.
México: hábitos prácticos impulsan el uso prolongado, pero persisten barreras estructurales
En México, los resultados reflejan un comportamiento guiado por la practicidad y la necesidad, lo que favorece el uso prolongado de la ropa.
El precio es el principal factor de compra, con 92.4% de los encuestados considerándolo siempre o con frecuencia, seguido de la disponibilidad de tallas (91.7%) y la compatibilidad con su estilo de vida (85.1%). Además, más de la mitad (55.9%) compra menos de 20 prendas al año. En cuanto al uso, el 38.7% reporta usar sus básicos de SHEIN más de 50 veces, lo que confirma que el uso repetido es una práctica común.
Cuando la ropa deja de utilizarse, los consumidores mexicanos optan por alternativas accesibles: el 87% la regala a familiares o amigos, el 68.5% la dona, y el 72.9% estaría dispuesto a repararla o ajustarla, uno de los porcentajes más altos entre los mercados analizados. Sin embargo, el reciclaje formal sigue siendo limitado: sólo el 23.6% utiliza sistemas estructurados como contenedores o servicios de recolección.Esto evidencia un punto clave: aunque muchas prácticas que extienden la vida útil de la ropa ya forman parte del día a día, avanzar más en la circularidad dependerá de mejorar el acceso, la infraestructura y el conocimiento práctico de los consumidores.

