La investigación cualitativa constituye un proceso riguroso y flexible que, mediante diversas herramientas y criterios metodológicos, permite conocer con detalle las experiencia que las personas construyen en su vida social, consideró el doctor Elí Leonardo Malvaceda Espinoza, de la Universidad San Ignacio de Loyola, Lima, Perú.
El especialista en este esquema de estudio y análisis de datos visitó la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) para impartir la conferencia Investigación Cualitativa en Psicología Social, que contó con la moderación del doctor José Juan Soto Ramírez, adscrito al Departamento de Sociología de dicha sede.
El académico señaló que la psicología social “no es un tipo más” dentro de la disciplina, con un objeto de estudio específico, sino un área de conocimiento gestada entre la sociología y el estudio de la conducta, donde ambas prevalecen al momento de examinar la realidad”.
Argumentó que este tipo de análisis tiene como objetivo principal desarrollar una comprensión exhaustiva de los fenómenos sociales a partir de las percepciones que los individuos atribuyen a su contexto. Para lograrlo, se emplean vías de acopio de información que permiten revisar datos expresados en palabras, imágenes o acciones.
Entre los instrumentos más utilizados, Malvaceda Espinosa mencionó los grupos focales, las observaciones y las encuestas cualitativas. Sin embargo, acotó que algunos recursos, como los cuestionarios con pocas preguntas abiertas, brindan solo una aproximación superficial. Por ello, recomendó combinarlos para obtener una visión más completa de la materia investigada.
En las entrevistas existen variantes estructuradas, semiestructuradas y no estructuradas. También se encuentran las de carácter epistolar, que se realizan de forma asincrónica; es decir, sin contacto directo entre el investigador y el participante. Destacó que esta modalidad cobró relevancia en particular en la pandemia de COVID-19, cuando el contacto presencial resultaba escaso.
Asimismo, la labor cualitativa no se limita a trabajar con pocos casos. Hoy en día puede involucrar grandes volúmenes de información, incluyendo registros de redes sociales o bases de datos digitales, lo que ha dado lugar a enfoques como el desglose de grandes datos.
Además de las técnicas tradicionales, sostuvo, existen métodos creativos y participativos que permiten explorar mejor ciertos fenómenos sociales. Entre estos, citó los talleres comunitarios, obras teatrales, sociodramas, dibujos, fotografías, cómics o collages, los cuales facilitan la expresión de vivencias colectivas y ayudan a entender dinámicas sociales complejas.
De acuerdo con el académico invitado, para garantizar la calidad de los estudios cualitativos, los investigadores deben aplicar criterios de rigor. Uno de los más importantes es la credibilidad, vinculada con la veracidad de la información obtenida. Esto implica realizar entrevistas extensas y devolver a los participantes las transcripciones para que puedan validar o corregir el contenido.
Otros indicadores incluyen la dependencia, que busca que las interpretaciones se basen en su totalidad en lo expresado por los informantes; la transferibilidad, que permite a otros teóricos comprender el proceso y la auditabilidad, que consiste en permitir que terceros evalúen el procedimiento.
En la actualidad, cuentan con software que facilita la organización de la evidencia, aunque los programas no sustituyen la interpretación humana. Expresó que si bien la inteligencia artificial puede ser útil para textos descriptivos, su utilidad es limitada cuando se trata de descifrar lenguaje ambiguo o metáforas, elementos frecuentes en los testimonios.
