En México, el 66 % de las personas que menstrúan señala que contaba con nada o poca información cuando ocurrió su primera menstruación. Este y otros hallazgos evidencian que aún faltan condiciones para garantizar una menstruación digna como un derecho humano fundamental de niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes; de acuerdo con la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual, realizada por Essity, UNICEF (el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) y la colectiva Menstruación Digna México.

Los resultados de este nuevo estudio, realizado tres años después de la primera edición, muestran rezagos estructurales en indicadores clave como educación menstrual, infraestructura, acceso a productos, bienestar físico y emocional.

Con una muestra de 3,000 niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes de entre 12 y 70 años, la encuesta evidencia que aún faltan acciones efectivas para garantizar el reconocimiento y ejercicio del derecho a una menstruación y gestión del ciclo menstrual digna, siendo el acceso a la información confiable un primer paso fundamental.

En esta nueva edición, el levantamiento de la encuesta durante 2025 incrementó la precisión territorial e incorporó un enfoque de curso de vida en dimensiones antes subatendidas, como el flujo vaginal, perimenopausia y los estándares de dignidad en infraestructura.

Resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual

 1. Falta de información. El 75 % de personas encuestadas no sabe que el ciclo menstrual se divide en 4 fases (menstruación, folicular, ovulación, lútea). La falta de información prevalece como una barrera estructural y el tema no se normaliza de forma homogénea entre la población.

 Aunque el 71 % señala que su primer acercamiento al tema ocurrió en el ámbito familiar, actualmente las plataformas digitales se han convertido en la principal fuente de información: 52 % recurre a internet y redes sociales para conocer más sobre menstruación y productos de gestión menstrual. Un hallazgo relevante es la disminución del papel de la madre como fuente de información, que pasó de 46% en 2022 a 22% en 2025. En contraste solo 4 % recibe información en la escuela, el mismo porcentaje registrado en la medición anterior.

 2. Impacto fisiológico. La encuesta evidencia que el 32 % de las personas encuestadas dejo de realizar dejó de realizar actividades debido al dolor menstrual en 2022; para 2025, este porcentaje es de 34 %. De manera similar, el número de personas que evitaron realizar actividades por miedo a mancharse mostró una diferencia de 29 % a 33 %.

 Hablando específicamente de las personas en etapa escolar menores a 15 años  31% de las encuestadas han dejado de asistir a la escuela por encontrarse en su fase menstrual y evitar algún tipo de incomodidad de las antes mencionadas.  Para las personas encuestadas, las limitaciones asociadas a la salud y ciclo menstrual se intensificaron y persiste el miedo a mancharse, lo que condiciona su participación en actividades escolares, laborales y sociales.

 En el plano social y cultural también se observan cambios relevantes. La proporción de personas que considera que la menstruación es algo que “debe tolerarse” pasó de 85 % en 2022 a 75 % en 2025. Asimismo, la percepción de que los hombres tienen una ventaja por no menstruar cambió de 79 % a 81 %, y el 92 % considera que no debería ser mal visto hablar del tema, frente al 88 % registrado previamente, lo que muestra una conversación pública cada vez más abierta.

 Por otra parte, se registró un cambio porcentual en el seguimiento personal del ciclo menstrual al pasar de 30% en 2022 al 33% en 2025. Este resultado indica un avance gracias a mayor visibilidad pública del tema y de la expansión de herramientas digitales; no obstante, el monitoreo del ciclo aún no es una práctica generalizada ya que prevalece en un 67% las personas que no llevan un registro adecuado.

 3. Infraestructura. La falta de insumos y de espacios adecuados para la gestión menstrual continúa siendo uno de los principales determinantes de desigualdad. En 2022, la encuesta reveló que 56 % de las personas participantes no contaba con productos para el ciclo menstrual frente a imprevistos en su lugar de trabajo.

Para 2025, esta carencia aumentó a 67 %, lo que evidencia que, pese a ciertos avances en políticas y apoyos públicos, la provisión institucional sigue siendo insuficiente. En el caso específico de personas en edad escolar menor a 15 años, el porcentaje se ubica en 57 %, mostrando que la problemática inicia desde etapas tempranas.

Además, dentro de este mismo grupo etario, 42 % reportó carencias recurrentes de insumos básicos como jabón, papel higiénico o condiciones adecuadas de limpieza.

Estos resultados muestran que la infraestructura y el acceso a insumos esenciales no han logrado mejorar al ritmo necesario, manteniendo una brecha que afecta tanto a espacios educativos como laborales.

 4. Acceso.  El 21% de las personas encuestadas declaró haber tenido dificultades para obtener productos de gestión menstrual un dato en descenso comparado con el 30% reportado en la encuesta de 2022.

Al ser un gasto recurrente, la menstruación representa una presión constante sobre el presupuesto de los hogares, lo que evidencia la necesidad de avanzar hacia un marco regulatorio integral que garantice el acceso a productos para todas las etapas del ciclo menstrual.

5. Curso de vida. Otra información inédita en la encuesta 2025 es la incorporación de preguntas sobre perimenopausia, donde se reporta que el 80% de las mujeres no saben en qué consiste esta etapa, incluso 63% reporta que no recibió orientación médica sobre sus síntomas y posibles tratamientos, mientras que el 29% le tomo más de 1 año obtener un diagnóstico.

 De manera similar en la menopausia el 59% de las personas no recurre a ningún tratamiento para tratar sus síntomas y el 67% reporta no haber recibido orientación médica.

 “Los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual confirman que, si bien hemos avanzado en algunos aspectos, aún persisten brechas importantes para garantizar que todas las mujeres y personas menstruantes ejerzan plenamente sus derechos y puedan desarrollarse con bienestar y productividad. En Essity reafirmamos nuestro compromiso de ofrecer productos asequibles y de la más alta calidad, y junto con nuestros aliados seguiremos promoviendo espacios libres de estigma y generando evidencia que contribuya a que cada persona pueda gestionar su ciclo menstrual con dignidad”dijo Palmira Camargo, Vicepresidenta de Comunicación para Essity.

 “La evidencia que aporta la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual es fundamental para comprender dónde persisten las brechas y cómo atenderlas de manera más efectiva. Contar con datos robustos permite articular esfuerzos entre sectores e incidir en la toma de decisiones informadas. Desde UNICEF subrayamos la importancia de traducir esta evidencia en acciones concretas que fortalezcan la infraestructura y los servicios de agua, saneamiento e higiene, el acceso a productos de gestión menstrual y las capacidades del sector educativo; a fin de avanzar en la construcción de espacios escolares con perspectiva de género que promuevan y garanticen una menstruación segura, informada y libre de estigmas para niñas y adolescentes”, señaló Viridiana Zamora Plascencia, Oficial de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF en México.

 “Los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual confirman lo que hemos señalado durante años: la menstruación sigue atravesada por desigualdades estructurales.  La dignidad menstrual no puede depender del ingreso, del territorio o del silencio. Necesitamos políticas públicas integrales que garanticen educación menstrual científica, infraestructura adecuada y acceso universal a productos en todas las etapas del ciclo de vida. La evidencia ya está sobre la mesa; ahora corresponde traducirla en presupuesto, implementación y rendición de cuentas, y desde Menstruación Digna México reiteramos nuestra disposición a colaborar con autoridades, sector privado y sociedad civil para convertir estos datos en acciones concretas que garanticen una menstruación digna para todas” Anahí Rodríguez, Menstruación Digna México.

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