A medida que más empresas buscan integrar la sostenibilidad en su estrategia, el reto ya no es el compromiso, sino cómo convertirlo en resultados tangibles. En México, una de las rutas que comienza a ganar fuerza es la colaboración entre corporativos y emprendimientos sociales, un modelo que permite escalar soluciones ambientales y sociales desde el propio negocio. Bajo esta premisa se realizó “Historias que desbloquean lo imposible”, una edición especial del Club de Lectura de Emprendimiento Social en formato Biblioteca Humana, curada y patrocinada por IKEA Social Entrepreneurship con participación activa de IKEA México.
Durante la sesión, líderes del ecosistema compartieron experiencias sobre lo que implica construir alianzas entre corporativos y emprendimientos sociales capaces de generar impacto ambiental y social a escala.
El encuentro dejó una idea clave: cuando la sostenibilidad se integra en el negocio, el impacto deja de ser periférico y se convierte en parte de la estrategia empresarial.
De la sostenibilidad como discurso a la sostenibilidad como operación
Desde su experiencia en innovación social orientada al cambio sistémico, Daniela Brito, Head of Sustainability de IKEA México, explicó cómo la colaboración entre corporativos y emprendedores sociales puede acelerar soluciones a retos ambientales y sociales.
Su trabajo forma parte del programa de aceleramiento que IKEA Social Entrepreneurship desarrolla junto con Ashoka a través de la iniciativa Hola América, donde distintos actores del ecosistema colaboran para fortalecer modelos de impacto.
Para Brito, el cambio sistémico no se construye desde certezas, sino desde la capacidad de alinear actores con incentivos y lenguajes distintos.
“La innovación dentro de un corporativo no se impone; se demuestra. A veces el retorno no es margen inmediato, sino reputación, confianza y conexión con nuevos mercados”.
Como ejemplo de cómo la sostenibilidad se integra en la cultura organizacional, cada tienda de IKEA cuenta con embajadores de sustentabilidad, colaboradores de distintas áreas que impulsan iniciativas relacionadas con el cuidado de los recursos y el impacto positivo en la comunidad.
“La sostenibilidad no puede ser un área aislada; debe atravesar toda la operación”, explicó Brito.
Economía circular y alianzas con empresas sociales
Desde el frente comercial, Karla del Pino, Country Commercial Activity Leader de IKEA México, compartió cómo una colaboración con una empresa social puede evolucionar hasta convertirse en una alianza estratégica.
Uno de los casos presentados fue la colaboración con Básicos de México, empresa social textil que trabaja con talleres familiares y mujeres migrantes para transformar textiles en productos con propósito.
La alianza enfrentó retos reales (volúmenes de producción, certificaciones y tiempos corporativos), pero se fortaleció a través de la co-creación y la flexibilidad.
“Escalar impacto significa asumir riesgo compartido. Cuando decidimos flexibilizar procesos, no fue caridad, fue creer en el modelo”.
Cuando parte del inventario no alcanzó las ventas proyectadas, la colaboración evolucionó hacia un modelo de economía circular, transformando productos sin rotación en nuevos artículos mediante procesos de upcycling, lo que permitió mantener activa la producción y el empleo. Para del Pino, el aprendizaje es claro:
“Las comunidades no necesitan salvadores, necesitan aliados estratégicos”.
Un ecosistema que impulsa el impacto
El encuentro también reunió a actores clave del ecosistema de emprendimiento social. Cynthia Castro (New Ventures / MAP) destacó el valor del Mexico Accelerator Programme, que combina mentoría, experimentación y acceso a capacidades corporativas para fortalecer empresas de impacto.
Por su parte, Mauricio Martínez Miramontes (La Mano del Mono) explicó cómo el acompañamiento estratégico permitió fortalecer su modelo tecnológico de conservación ambiental y proyectarlo a escala regional.
Finalmente, Gonzalo San Martín (NESsT) aportó evidencia sobre el impacto del enfoque de género en el emprendimiento social, destacando que los emprendimientos liderados por mujeres tienden a mostrar mayor crecimiento promedio y resiliencia empresarial.
El nuevo rol de las empresas en el ecosistema de impacto
La conversación dejó una conclusión clara: las alianzas entre corporativos y emprendimientos sociales pueden convertirse en una infraestructura clave para escalar soluciones a desafíos ambientales y sociales.
Sin embargo, para lograrlo se requiere capital paciente, confianza y colaboración de largo plazo. Desde el liderazgo de sostenibilidad de Daniela Brito y el liderazgo comercial de Karla del Pino, IKEA México mostró que integrar impacto al negocio no es solo una narrativa corporativa, sino una forma concreta de operar y construir nuevas reglas de colaboración entre empresas y emprendimientos sociales.
