La Secretaria de Economía federal informó que en las Consultas públicas para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)», en las 32 entidades del país, en general, se tiene una percepción positiva sobre la renegociación del T-MEC, pero la consulta en los Estados permitió observar comportamientos regionales que es diferenciada. En el estado de Querétaro se destaca por ser la décimo sitio en percepción de impacto positivo por el tratado, con un 90.38 por ciento.
Los primeros sitios son Ciudad de México con 100 por ciento; Baja California con un 100 por ciento y Guanajuato con un 93.75 por ciento de impacto positivo. Mientras que los últimos estados son Campeche con 40 por ciento; Hidalgo con 45.63 por ciento y Tabasco con 46.66 por ciento.
El titular de la Secretaría de Economía federal, Marcelo Ebrard, informó que los sectores económicos consultados a nivel nacional en un 84 por ciento tienen una opinión positiva y un 75.9 por ciento de los organismos federales.
Ningún país le compra más que México, pero la aportación a su competitividad estaría mayor. Es difícil de medir, pero son hechos. Y eso no lo tienen otros países.
O sea, Vietnam no importa nada de Estados Unidos, no le aporta nada tampoco a su competitividad, salvo indirectamente. Quizá en algunos sectores sí, pero en la mayoría no, porque no se produce nada en Estados Unidos, se produce en Vietnam o en China o en otro país.
La dependencia federal subraya que el cruce entre los resultados sectoriales y territoriales permite identificar que México no experimenta el T-MEC como un bloque homogéneo. Por el contrario, la información recopilada muestra la existencia de seis regiones productivas o categorías, definidas no por criterios administrativos, sino por su participación diferenciada en las cadenas de valor de América del Norte.
El Bajío, que se caracteriza por su industria automotriz y autopartes, muestra sensibilidad al contenido regional y a la transición tecnológica. Incluye Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, San Luis Potosí y zonas industriales del Estado de México. Aquí se concentran armadoras, proveedores Tier 1 y Tier 2, así como industrias metalmecánicas altamente expuestas a cambios en reglas de origen.
Dicha región, donde se ubica Querétaro, demanda plazos razonables, interpretación clara de criterios como el “roll-up”, desarrollo de proveedores y apoyo institucional para la transición hacia la electromovilidad. Su vulnerabilidad es técnica: la integración depende de cumplir reglas complejas.
Igualmente, se detalla que en estados altamente industrializados como Nuevo León, Guanajuato y Querétaro —así como en los sectores automotriz, aeroespacial y manufacturas avanzadas— se identifica un problema estructural: la disponibilidad insuficiente de personal técnico especializado. Las consultas estatales y sectoriales coinciden en proponer esquemas de reconocimiento trilateral de certificaciones técnicas, movilidad temporal de especialistas y plataformas regionales de formación para sectores críticos.
Para la industria automotriz y de autopartes, esto se relaciona con los desafíos de la transición tecnológica; para manufacturas avanzadas, con la necesidad de cubrir vacantes de alta especialización. Se trata de un tema transversal que se repitió en las consultas de estados como Nuevo León, Guanajuato, Querétaro y en los sectores de Vehículos Ligeros y Aeroespacial.
Los Estados de, Durango y Zacatecas muestran porcentajes menores a los de entidades vecinas, al igual que Hidalgo, Campeche y Tabasco. Lo que podría indicar que son entidades que se perciben como menos beneficiadas en comparación con sus vecinos.
De forma similar, las expectativas y prioridades varían significativamente por región. En el norte, estados como Sonora, Chihuahua y Nuevo León destacaron la importancia del Tratado para consolidar cadenas de suministro industriales, fortalecer la competitividad fronteriza y fomentar la cooperación regional en diversas áreas, como la innovación y la sustentabilidad.
Mientras que los estados industrializados con alta integración exportadora, caracterizados por una fuerte participación en manufactura avanzada orientada a exportación y clústers industriales, como Baja California, Coahuila y Tamaulipas, predominó un enfoque pragmático orientado a la eficiencia y la simplificación comercial. En contraste, entidades con estructuras productivas menos diversificadas, donde la actividad económica se concentra en actividades primarias y existe una menor inserción en los mercados internacionales, como Chiapas, Guerrero y Oaxaca demandan mayor apoyo federal para integrar a las PYMES locales en las cadenas productivas.
Marcelo Ebrard, detalló que el balance del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es positivo para los tres países que lo integran. Los resultados de las consultas públicas realizadas en México en preparación para su revisión muestran de manera consistente que el tratado se ha consolidado como un componente central de la integración productiva de América del Norte, aportando certidumbre a las decisiones de inversión, facilitando el funcionamiento de las cadenas regionales de valor y fortaleciendo la inserción de México en una plataforma productiva compartida con Estados Unidos y Canadá.
El documento dado a conocer señala que en 2024, Estados Unidos exportó alrededor de 283 mil millones de dólares a México e importó cerca de 494 mil millones, lo que dio lugar a un déficit aproximado de 211 mil millones de dólares (de acuerdo con el Observatorio de Complejidad Económica). Este déficit refleja Resultados de las Mesas de Consulta Pública para la Revisión del T-MEC.
Además que en 2024, el cruce fronterizo binacional alcanzó un valor aproximado de 2,562 millones de dólares diarios en bienes y servicios, equivalentes a 1.8 millones de dólares por minuto, lo que ilustra la densidad económica de esta relación. Las discusiones observadas en Estados Unidos refuerzan esta lectura al subrayar que la posibilidad de que insumos y componentes crucen la frontera en múltiples ocasiones es una de las principales fortalezas competitivas de la región y que se debilita ante la imposición de aranceles sobre estos insumos.
Los funcionarios federales señalaron que de acuerdo con las y los participantes de las mesas sectoriales, México debe sostener una posición firme en defensa del libre comercio regional, las reglas de origen vigentes y el Capítulo 10 de solución de controversias. La revisión del T-MEC debe centrarse en optimizar su instrumentación y, aunque la postura común es no reabrir capítulos sustantivos, algunos sectores como el minero, energético, aeroespacial, turismo y economía social propusieron la creación de capítulos específicos para esos apartados.

