En el marco del Día Mundial de la Eficiencia Energética, que se celebra cada 5 de marzo, se invita a reflexionar sobre cómo usamos la energía. Hoy, el mayor avance ya no consiste solo en consumir menos, sino en gestionarla mejor y aprovechar fuentes más limpias. En este contexto, los Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS, por sus siglas en inglés) se han convertido en una herramienta clave para mejorar la eficiencia energética y acelerar la transición hacia operaciones más sostenibles, especialmente en industrias de alto consumo como la aeroportuaria.
Un aeropuerto moderno funciona, en la práctica, como una pequeña ciudad energética. Todo su funcionamiento tiene que ver con energía: desde las luces de aproximación, los sistemas de navegación, la comunicación de las torres de control, hasta las terminales, salas de espera y los sistemas de seguridad. Sin embargo, esa ciudad enfrenta hoy un desafío doble: garantizar electricidad confiable y, al mismo tiempo, reducir su huella de carbono.
La industria es de las más importantes a nivel mundial, pero también una de las que más generan emisiones. De acuerdo con un reporte medioambiental de la Organización Internacional de Aviación (OACI), la industria es responsable de cerca del 2% de las emisiones globales.
Aunado a ello, se espera que el tráfico aéreo se duplique hacia 2050, alcanzando 17,700 millones de pasajeros, de acuerdo con el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés). Lo anterior implica que la infraestructura aeroportuaria deberá operar en los próximos años con mayor eficiencia energética si quiere cumplir con los compromisos climáticos del sector.
De consumidores de energía a gestores energéticos
En varios aeropuertos de uno de los principales grupos aeroportuarios de Latinoamérica, la energía comienza a gestionarse bajo una arquitectura diferente, combinando generación solar y almacenamiento en baterías. Uno de los proyectos más representativos ha sido desarrollado por Skysense, especializada en el diseño de microrredes inteligentes que integran sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) y generación fotovoltaica.
“El alcance de estos sistemas —y de soluciones más avanzadas como las microrredes— permite a los aeropuertos generar energía limpia localmente mediante paneles solares, almacenarla en baterías para utilizarla en momentos de mayor demanda, mejorar la calidad del suministro eléctrico regulando voltaje y frecuencia, e incluso operar temporalmente de forma independiente de la red eléctrica (modo isla), una capacidad especialmente relevante para infraestructura crítica donde la continuidad operativa es esencial. En el caso del grupo, la infraestructura instalada hasta ahora suma 32 MWh en sistemas BESS y 4.3 MWp de generación solar distribuida”, señaló Enrique Garduño, CEO de Skysense.
A enero 2026, el impacto acumulado estimado de las soluciones energéticas implementadas en los aeropuertos del grupo ya alcanza casi 4,000 toneladas de CO₂ equivalente evitadas, añade Skysense.
