En el marco del Día Internacional de la Mujer, el sistema laboral de México muestra una profunda injusticia económica hacia las mujeres: la mayoría están excluidas de las posibilidades de trabajar y gran parte de ellas por estar dedicadas a labores de cuidado en su hogar y excluidas del mundo laboral formal.

La organización civil Acción Ciudadana Frente a la Pobreza documenta que el sistema laboral mexicano no es incluyente. La brecha de exclusión se reduce a un ritmo inercial de apenas 0.45 puntos porcentuales por año. A este paso, erradicar la exclusión femenina y alcanzar la paridad laboral tomaría alrededor de medio siglo. La inclusión de las mujeres puede significar una inyección de productividad y talento a la economía. El valor estimado del trabajo doméstico no remunerado representa hasta 24 puntos del PIB, según el INEGI.

En la actualidad las mujeres sin trabajo —desempleadas— suman 19 millones; representan 44 por ciento de las Población Potencialmente Productiva (PPP) de mujeres. Hace 20 años, la exclusión afectaba a 17.2 millones, 53 por ciento de la PPP de mujeres. Aunque el porcentaje bajó un poco, la cantidad de mujeres excluidas aumentó 1.8 millones.

La organización civil Acción Ciudadana Frente a la Pobreza indica que en total, hay 23.8 millones de personas excluidas, de ellas, el 80 por ciento son mujeres. Por cada hombre en exclusión hay 4 mujeres. En su segundo reporte del Panorama Laboral: Perspectiva desde las Mujeres, una mirada a los datos nacionales más recientes (2025) en contraste con el 2024, a corto plazo (hace 5 y 10 años, 2020 y 2015) y mediano plazo (hace 20 años, 2005), con base en datos de la ENOE del INEGI.

Las mujeres que forman parte de la Población Potencialmente Productiva (PPP) —mayores de 15 años que trabajan, o en condiciones y necesidad de trabajar— ascienden a 43.2 millones. Representan el 79 por ciento de la población de mujeres de 15 años o más y el 52 por ciento de la PPP total (83.3 millones).

Del universo actual, las que no tienen trabajo, ya sea por estar desempleadas o dedicadas a labores de cuidado no remuneradas, suman 19 millones; 44 por ciento de las mujeres en la PPP de mujeres. En 2005 la exclusión afectaba a 17.2 millones, (53 por ciento de las mujeres en la PPP). En dos décadas el porcentaje bajó un poco, pero en cantidad de personas aumentó en 1.8 millones.

Para dimensionar, es preciso acotar que del total de 23.8 millones de personas excluidas en el país, 8 de cada 10 son mujeres (80%) y solo 2 son hombres. Hay 4 veces más mujeres excluidas: por cada hombre en exclusión, hay 4 mujeres en esa situación.

La principal razón de exclusión de las mujeres es la falta de servicios públicos de cuidado suficientes, accesibles, asequibles y de calidad, que abran la opción de cuidar a niñas y niños menores (“centros infantiles”) o en edad escolar (escuelas “de horario ampliado”) y a otras personas que requieren cuidado.

Se añadió que de  las 24.3 millones de mujeres ocupadas, la mayoría trabaja en condiciones precarias, en trabajos sin seguro social “informales”. Y esa situación prácticamente no ha cambiado en 20 años.

Actualmente 14.4 millones de mujeres carecen de afiliación al seguro social y acceso a

instituciones de salud por vía laboral; son 60 por ciento de las mujeres ocupadas. Hace 20 años eran 67 por ciento, 9.7 millones. En dos décadas, la reducción en porcentaje fue mínima, pero en cantidad, ahora son 4.7 millones más.

 

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