“La crisis climática es una crisis de la imaginación política”, y aunque “hoy tenemos las herramientas tecnológicas para resolver muchos de los problemas”, se aplican mal, porque el modelo capitalista “nos hace que se difundan de una manera no eficiente”, sostuvo el doctor Francisco Serratos, autor de Ecotopías, una crítica radical del futuro.
La obra editada por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y presentada en la 47 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería nace, de acuerdo con el docente de la Facultad de Lenguaje, Cultura y Raza, de la Universidad Estatal de Washington, de la “inquietud de explorar un futuro más allá del colapso climático, sin caer en falsas promesas ni en el derrotismo”.
Señaló que la utopía surgió, como la conocemos hoy en día con el texto fundacional de Tomás Moro, con el surgimiento del capitalismo; es decir, las utopías han acompañado al proyecto capitalista civilizatorio como una alternativa a ese modelo económico, lo que no significa que no las haya capitalistas o de derechas.
Indicó que hoy se viven cambios fuertes causados por el mismo capitalismo, por ejemplo, los derivados de la inteligencia artificial o el colapso ecológico e incluso los discursos derechistas sobre las cuestiones del sexo y del género.
Existen, dijo, motivaciones para resistir esos proyectos nostálgicos como una promesa utópica y “reconocer la propia precariedad en la que estamos hundidos”, donde la crisis climática es una acentuación de un sistema que ya estaba tambaleándose y que busca cómo defenderse.
Señaló que en desarrollo científico no va bien, porque hay “un nuevo arremetimiento contra el poco progreso que había; por ejemplo, sobre energías limpias o renovables”, mientras “se acaba la década histórica que, según la ciencia, es en la que con mayor urgencia debimos haber actuado”.
Del lado político “tengo un poco más de esperanza”, los jóvenes, se muestran más por estos temas, sobre el futuro. “Se están formando nuevas conciencias críticas, formas de pensar y de habitar y de imaginar el futuro”.
Enfatizó que en la actualidad se tienen tecnologías para resolver muchos problemas, pero se aplicando mal. Se usan para chatear y hasta para hacer pornografía infantil, en vez de mejorar los sistemas de la medicina, la energía y otros. “Si estuviéramos enfocando esas capacidades hacia el futuro, tendríamos todas las herramientas para resolver muchos de los retos que la humanidad enfrenta”.
El doctor Bruno Gandlgruber, investigador del Departamento de Estudios Institucionales de la Unidad Cuajimalpa indicó que existen propuestas e ideas sobre cómo enfrentar las crisis ecológicas y sociales crecientes. “Tenemos cada vez menos idea de cómo salir de ahí”, y una de las principales razones es que “usamos ideas del futuro muy acotadas que solo permiten reproducir esquemas que ya no funcionan”.
Consideró necesario pasar de una “mera creación literaria de imaginario del futuro a un análisis de los sistemas sociales que están detrás de esos procesos”.
El doctor Marco Jasso Sánchez, del Departamento de Estudios Institucionales de la Unidad Cuajimalpa comentó que la utopía como motor de transformación es imprescindible para revivir la esperanza y cohesionarnos hacia nuevos futuros rescatando valores, arquetipos y el papel de la literatura sumada a la investigación científica y académica como un nuevo adherente y detonador de acciones.
