La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) advirtió que la cuesta de enero 2026, que tiene dos ingredientes centrales, la inflación subyacente persistente y el aumento del IEPS, terminaría por golpear directamente a las familias y al pequeño comercio, y hoy sus efectos ya son evidentes. Esta es resultado de un entorno económico claramente adverso, marcado por el estancamiento de la actividad productiva y un crecimiento prácticamente inexistente durante 2025. El Banco de México estimó un avance del PIB cercano a 0.3 %, reflejo de una economía debilitada en múltiples sectores y un escenario cercano a una deflación económica sin impulso real en la producción ni en el consumo.
Cada año las cadenas productivas actualizan precios de manera regular. En esta ocasión los ajustes no fueron graduales, el aumento del IEPS ocasionó un alza significativa de precios que golpeó directamente a productos como bebidas saborizadas (subieron entre 1.00 y 8.00 pesos) y cigarros (subieron entre 15.00 y 22.00 pesos), detonando incrementos de precios en otros segmentos del mercado esencial, incluyendo tortilla, panificación, lácteos, embutidos, abarrotes, limpieza y aseo personal, prácticamente todos los segmentos de consumo se han visto encarecidos.
“Este proceso absorbe por completo el aumento al salario mínimo del 13 por ciento, que lejos de mejorar el poder adquisitivo termina convirtiéndose en un factor inflacionario adicional. Financiar el gasto público elevando la carga fiscal sobre productos de alta demanda no resultó la ruta correcta. Las consecuencias ya se reflejan en una precarización de consumo, menos compras, márgenes de utilidad cada vez más reducidos y cierres de negocios”, detalló Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
De acuerdo con datos del IMSS, México vive la peor pérdida de patrones en casi 30 años, con más de 41 mil empleadores formales dados de baja en los últimos dos años y más de 24 mil solo en 2025. Esto confirma lo que ANPEC había anticipado, cada vez más negocios formales se han visto obligados a bajar la cortina ante la inflación, el aumento del IEPS, mayores costos operativos y un entorno económico crecientemente adverso por la presencia de la delincuencia organizada.
El aumento en los costos de gas natural (alza acumulada de 19 por ciento durante 2025, proyecciones sugieren que el precio podría casi duplicarse en 2026), lo que influye directamente en el costo de la generación de energía eléctrica y el alza en gasolina y diésel (entre 25 y 32 centavos más por litro a partir del 01 de enero); representa un golpe directo a la operación cotidiana de los negocios, elevando gastos logísticos, de transporte y abasto. Estos incrementos se trasladan inevitablemente a los precios finales, reduciendo el margen de maniobra del pequeño comercio y presionando aún más el poder adquisitivo de las familias.
La disminución de remesas, cercana al 6 por ciento durante 2025, refleja tanto una política migratoria más agresiva en Estados Unidos como el envejecimiento de nuestros connacionales en el exterior. Este descenso impacta directamente el consumo de nada menos que 5 millones de hogares en comunidades que dependen de estos recursos como sustento principal, reduciendo la circulación de dinero en la economía local.
