El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó la cuarta edición de Estados #ConLupaDeGénero, donde se subraya que el estado de Querétaro, se ubica en el sitio 14 de las 32 entidades en participación de la mujer en el mundo laboral, con un 57.6 por ciento; siendo el primer lugar, la Ciudad de México con un 68.9 por ciento. Mientras que el último sitio es Oaxaca con un 26.1 por ciento.

La participación económica de las mujeres es un motor para el crecimiento y la competitividad de México. La calidad del empleo, la disponibilidad de servicios de cuidados, los niveles de violencia, la brecha educativa y la desigualdad de género en el trabajo no remunerado frenan el potencial de 29 millones de mujeres que actualmente están fuera de la economía remunerada.

Ante la falta de flexibilidad del mercado laboral en México, las mujeres tienden a emprender para generar una fuente de ingreso, sin embargo, 16.7 por ciento lo hace en la formalidad. Los niveles más altos se registran en Querétaro (36.4 por ciento) y Aguascalientes (32.3 por ciento), mientras que los más bajos se observan en Guerrero (7.1 por ciento) y Oaxaca (5.2 por ciento), lo que refleja barreras persistentes para acceder a seguridad social y derechos laborales.

En México, una mujer dedica en promedio 42 horas semanales a labores del hogar y de cuidados, frente a 17 horas que destina un hombre. Esto significa que las mujeres destinan 58.5 por ciento más tiempo al trabajo no remunerado que los hombres, una desigualdad que se acentúa en Chiapas (66.2 por ciento) y Puebla (68.0 por ciento).

En el estudio, se detalla en su pilar de Entrada, que analiza las barreras que enfrentan las mujeres para incorporarse a la economía remunerada, siendo los que más permiten la participación de las mujeres en el mundo laboral son Ciudad de México, Baja California Sur y Querétaro.

Se detalla que la Ciudad de México encabeza la medición por su alto nivel educativo entre mujeres, menor incidencia de embarazo adolescente y mayor equidad en las labores de cuidado. En contraste, Oaxaca se posiciona en el último lugar, ya que presenta altas tasas de informalidad, pobreza laboral y bajos niveles de autonomía económica.

Ninguna entidad tiene condiciones óptimas para las mujeres a lo largo de su trayectoria profesional. Los estados que facilitan el acceso al empleo no necesariamente garantizan condiciones para permanecer o generan un entorno para impulsar la autonomía económica.

El nivel educativo impulsa la participación económica. Más de la mitad de las mujeres en la Ciudad de México, Baja California Sur y Sinaloa cuenta con al menos bachillerato, mientras que en Guerrero, Oaxaca y Chiapas la proporción está alrededor de 30 por ciento.

Las mujeres siguen siendo las principales cuidadoras. Dedican casi 60 por ciento más tiempo que los hombres al trabajo no remunerado. La menor brecha se registra en Ciudad de México donde alcanza 48 por ciento.

La inseguridad reduce las oportunidades económicas de las mujeres. En Colima y el Estado de México, más de un tercio de las mujeres dejó de usar transporte público por temor a un delito, lo que limita su movilidad y acceso al mercado laboral.

Las tasas más elevadas de carpetas de investigación por delitos sexuales se registraron en Baja California (87.8), Querétaro (60.1) y Baja California Sur (46.3), lo que puede reflejar mayores niveles de denuncia o mayores riesgos de violencia hacia las mujeres en estas entidades.

La informalidad deteriora la calidad del empleo. En Oaxaca y Guerrero, más de 75 por ciento de las mujeres trabaja sin seguridad social, mientras que en Chihuahua y Baja California esta proporción es cercana a un tercio.

Persisten las brechas salariales. A nivel nacional, las mujeres ganan en promedio 13 por ciento menos que los hombres. Las diferencias van desde 5 por ciento en Chiapas hasta 23 por ciento en Guerrero.

La falta de servicios de cuidado reduce la permanencia laboral. En México, 38 por ciento de los niños de 0 a 5 años asiste a un centro de atención. Incluso en Colima, la entidad con mayor cobertura, no se atiende a la mitad de la población infantil.

En el tema de autonomía económica, la falta de ingresos propios limita la autonomía. En Veracruz, 38 por ciento de las mujeres no percibe ingresos directos, frente a 17% en Baja California Sur.

El emprendimiento ofrece flexibilidad, pero la formalidad es baja en el país. Querétaro (36 por ciento) y Aguascalientes (32 por ciento) presentan los niveles más altos de emprendimiento formal entre mujeres, mientras que Guerrero (7 por ciento) y Oaxaca (5 por ciento) registran los más bajos.

La acumulación de activos continúa rezagada. En el Estado de México, 12 por ciento de las mujeres cuenta con propiedad o copropiedad de vivienda, frente a 23 por ciento en Campeche.

El IMCO estima que, si México elevara la participación económica de las mujeres de 46 por ciento al promedio de la OCDE (67 por ciento), sería necesario incorporar a 18.6 millones de mujeres al mercado laboral, lo que podría aumentar el PIB nacional en 6.9 billones de pesos hacia 2035.

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