El comportamiento del consumidor mexicano atraviesa una transformación marcada por nuevos hábitos de compra, mayor uso de servicios financieros y una preferencia creciente por productos que combinan calidad, diseño y durabilidad.
Uno de los cambios más relevantes es el avance del consumo femenino. Aunque durante años los hombres lideraron la compra de calzado y accesorios de la marca, hoy la brecha comienza a cerrarse, pues ahora las mujeres representan ya una cuarta parte del total y muestran un crecimiento acelerado impulsado por categorías como moda, bolsas y sneakers. El ticket promedio nacional ronda los 3,200 pesos, y los compradores realizan entre dos y tres adquisiciones al año, principalmente en promociones, rebajas o temporadas fuertes como el Día de la Madre o el cierre de año.
La tarjeta de crédito es el método de pago dominante tanto en tiendas físicas como online, seguida de la tarjeta de débito. Además, cerca del 45% de las compras se realizan a meses sin intereses, una herramienta clave en categorías de mayor valor. Aun así, el pago en efectivo persiste en zonas turísticas y centros comerciales tradicionales.
En cuanto a canales de compra, la tienda física continúa siendo la favorita, concentrando alrededor del 70% del consumo gracias a la experiencia personalizada y la posibilidad de evaluar materiales y acabados. Sin embargo, el comercio electrónico se acelera con crecimientos anuales superiores al 30%, sobre todo entre clientes jóvenes influenciados por redes sociales, marketplaces y estrategias omnicanal.
Las preferencias de producto también han evolucionado, los mexicanos buscan artículos versátiles, cómodos y con estética atemporal. En hombres predominan los sneakers y zapatos casuales, mientras que en mujeres repuntan mocasines, sandalias y bolsas tipo tote o crossbody. A esto se suma un interés creciente por piezas con herencia artesanal, materiales premium y diseño local, una tendencia que ha impulsado el auge del lujo discreto.
Para compañías como Michel Domit, este comportamiento confirma que el mercado mexicano valora cada vez más la calidad hecha en México y la autenticidad con sello propio.
En los próximos años, se espera que el consumidor continúe apostando por experiencias híbridas (físicas y digitales), productos de larga vida útil y compras planificadas en temporadas estratégicas. El lujo accesible, la artesanía contemporánea y la innovación en materiales seguirán marcando el rumbo del consumo en el país.
