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En vísperas del cierre de la actual Cumbre del Clima (COP30), Greenpeace ha rechazado el segundo texto de la decisión Mutirão en la conferencia climática de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y ha instado a las partes a rechazarlo y devolverlo a la Presidencia para su revisión.

En respuesta al segundo texto de la decisión Mutirão, el documento que aglutina decisiones políticas alcanzadas en esta cumbre climática, que fue  propuesto hoy, junto a otros textos, Tracy Carty, experta en política climática de Greenpeace Internacional, ha declarado: «Los objetivos de emisiones para 2035 están muy lejos de alcanzarse y este texto Mutirão podría estar en blanco, ya que contribuye muy poco a cerrar la brecha de ambición de mantener la temperatura del planeta por debajo del 1.5 °C o a impulsar a los países a acelerar la acción. Los países deberán rechazar este texto y devolverlo a la presidencia para su revisión».

Las propuestas iniciales de hojas de ruta para poner fin a la deforestación y a los combustibles fósiles despertaron esperanzas, pero estas hojas de ruta desaparecieron del texto y volvemos a estar  sin un mapa claro  hacia los 1.5 °C, avanzando a tientas en la oscuridad mientras se nos acaba el tiempo.

«La COP30 ha demostrado un apoyo creciente a una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles, por lo que el resultado de Belém debe incluirla, para garantizar que dejemos de quemar petróleo, gas y carbón lo antes posible. Los informes y más conversaciones no son suficientes. Necesitamos un plan de respuesta global».

«Un pequeño avance es el compromiso con un Mecanismo de Transición Justa, necesario para coordinar, apoyar y ampliar los esfuerzos de transición justa en todo el mundo».

An Lambrechts, experta en políticas de biodiversidad de Greenpeace Internacional, añadió: «Aunque este último texto no se olvidó de los bosques ni de los pueblos indígenas, aún faltan medidas para poner fin a la deforestación. No hay solución para el 1.5 °C sin proteger los bosques, pero este texto no ofrece medidas colectivas para poner fin a la destrucción de los bosques y no hay sentido de urgencia».

«No basta con solo ser «conscientes» de que estamos en la Amazonía, «reconocer» los derechos y los conocimientos de los pueblos indígenas y «subrayar la necesidad» de sinergias para hacer frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación de la tierra y los océanos».

Rebecca Newsom, experta en política financiera de Greenpeace Internacional, añadió: «Las finanzas también son una de las víctimas de este último texto. Las propuestas de triplicar la financiación para la adaptación y establecer un programa de trabajo sobre la financiación climática no son lo suficientemente sólidas. Una vez más, los países vulnerables se ven obligados a hacer frente a los crecientes efectos del cambio climático sin planes suficientes para desbloquear la financiación pública que necesitan, incluyendo la imposición de impuestos y el fin de los subsidios a los mayores contaminadores».

Por su parte, Viridiana Lázaro, campañista de Greenpeace México, complementó: “Ahora más que nunca, los países deben elevar su ambición y exigir acciones climáticas reales. Este texto no está a la altura de la crisis climática que enfrentamos. No podemos aceptar un documento tan peligrosamente débil, que nos aleja de la acción urgente y efectiva que el planeta necesita.”

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