En México, 13.6 millones de adultos entre los 20 y 79 años viven con diabetes, la gran mayoría con diabetes tipo 2. Esta condición representa cerca del 90 % de todos los casos y, cuando no se controla adecuadamente, puede derivar en complicaciones severas. Detectar desde fases previas, como la prediabetes, puede revertir o retrasar la progresión del padecimiento.
Cada año miles de casos podrían prevenirse si la detección ocurriera antes de que la enfermedad avance. Aun así, el país enfrenta un desafío silencioso: el subdiagnóstico. Millones de personas conviven con niveles elevados de glucosa sin saberlo, incrementando el riesgo de complicaciones cardiovasculares, renales, oculares y daños en los pies que, en etapas avanzadas, pueden llevar a la amputación.
De acuerdo con la Federación Internacional de Diabetes (IDF), entre 16 % y 18 % de la población adulta mexicana vive con esta condición, una cifra que continúa en aumento. El mayor riesgo está en quienes pasan años sin diagnóstico, normalizando señales como cansancio, sed intensa, pérdida de peso, visión borrosa o necesidad frecuente de orinar, síntomas que muchas veces se atribuyen al estrés o al ritmo de vida.
La falta de detección también repercute en los hogares. Hábitos compartidos, predisposición familiar y la ausencia de chequeos regulares multiplican el riesgo dentro de una misma familia. Por ello, la prevención no puede entenderse solo como un esfuerzo individual, sino como una responsabilidad colectiva que inicia con información clara, apoyo emocional y atención temprana.
Para el Dr. Manuel Mirassou, la clave está en fortalecer la detección desde el primer nivel de atención. “Muchas personas viven durante años con niveles alterados de glucosa sin saberlo. Si logramos identificar estas alteraciones desde los médicos de primer contacto, podemos evitar que la enfermedad avance y reducir complicaciones que cambian por completo la calidad de vida”, explica el especialista.
El impacto emocional también es significativo: vivir con esta condición implica modificar rutinas, ajustar hábitos y enfrentar temores. Tener una red familiar involucrada facilita la adherencia al tratamiento y brinda apoyo durante el proceso. Además, en hogares donde ya existe un caso diagnosticado, los factores de riesgo aumentan por la combinación de genética y hábitos compartidos, por lo que construir prevención en casa es fundamental.
Como parte de este esfuerzo, el Dr. Mirassou destaca el sitio Antes de que Pase, una plataforma que ofrece información accesible para que la población identifique sus factores de riesgo, reconozca señales tempranas y tome decisiones informadas sobre su salud. También subraya el valor de iniciativas de sensibilización como “Sácale la Tarjeta Roja a la Diabetes tipo 2”, impulsada por Merck, que buscan fomentar acciones de autocuidado y prevención en la población.
Existe una fase previa a la enfermedad: la Prediabetes, una condición que puede revertirse si se detecta y atiende oportunamente con acompañamiento médico y cambios en el estilo de vida. Realizar un monitoreo de glucosa al menos una vez al año y conocer los factores de riesgo son pasos clave para alejar la enfermedad y evitar complicaciones como infartos, daño renal, retinopatía, neuropatías o incluso amputaciones.
En el marco del Día Mundial de la Diabetes, el mensaje es claro: esta condición no define a quienes la viven, sino la forma en que se previene y se enfrenta. Consultar regularmente al médico, seguir las indicaciones de tratamiento y adoptar hábitos saludables son acciones decisivas para mantener el control y preservar la calidad de vida.
l tiempo no perdona: actúa HOY antes de que la diabetes tipo 2 llegue a tu vida. Súmate al movimiento de prevención “Sácale la Roja a la Diabetes”, visita Antes de que Pase y comparte este recurso con familiares y personas cercanas. Cada día sin diagnóstico es un paso más cerca de complicaciones irreversibles. Infórmate, consulta a un médico y toma el control desde ahora.
