En julio de 2024, el proveedor de ciberseguridad KnowBe4 comenzó a observar una actividad sospechosa relacionada con un nuevo empleado que comenzó a manipular y transferir archivos potencialmente dañinos, e intentó ejecutar software no autorizado. Posteriormente, se descubrió que era un trabajador norcoreano que había engañado al equipo de recursos humanos de la empresa para conseguir un empleo a distancia. En total, consiguió superar cuatro entrevistas por videoconferencia, así como una comprobación de antecedentes y previa a la contratación.
“Las amenazas basadas en la identidad no se limitan al robo de contraseñas o la apropiación de cuentas, sino que se extienden a las personas que se incorporan a la plantilla. A medida que la IA mejora en la falsificación de la realidad, es el momento de mejorar los procesos de contratación”, advierte Camilo Gutiérrez Amaya, jefe del Laboratorio de Investigación de la empresa de ciberseguridad ESET Latinoamérica.
Esta amenaza ha estado presente desde, al menos, abril de 2017, según una alerta de búsqueda del FBI y rastreado como WageMole por ESET Research. Según Microsoft, el gobierno estadounidense ha descubierto más de 300 empresas -algunas de ellas incluidas en la lista Fortune 500- que han sido víctimas de este tipo de ataques, entre 2020 y 2022. La empresa tecnológica se vio obligada en junio a suspender 3,000 cuentas de Outlook y Hotmail creadas por solicitantes de empleo norcoreanos.
Por otra parte, una acusación estadounidense imputa a dos norcoreanos y tres “facilitadores” por haber obtenido más de 860,000 dólares de 10 de las más de 60 empresas en las que trabajaron. El equipo de investigación de ESET advierte que el foco se ha desplazado recientemente a Europa, incluyendo Francia, Polonia y Ucrania. Por su parte, Google ha advertido de que las empresas británicas también están en el punto de mira.
Este tipo de engaños es posible ya que los estafadores crean o roban identidades que coinciden con la ubicación de la organización objetivo y, a continuación, abren cuentas de correo electrónico, perfiles en redes sociales y cuentas falsas en plataformas de desarrolladores como GitHub para añadir legitimidad. Durante el proceso de contratación, pueden utilizar imágenes y vídeos deepfake, o software de intercambio de caras y cambio de voz, para disfrazar su identidad o crear otras sintéticas.
Según los investigadores de ESET, el grupo WageMole está vinculado a otra campaña norcoreana que rastrea como DeceptiveDevelopment. Esta se centra en engañar a desarrolladores occidentales para que soliciten trabajos inexistentes. Los estafadores piden a sus víctimas que participen en un reto de codificación o en una tarea previa a una entrevista. Pero el proyecto que descargan para participar contiene en realidad código troyanizado. WageMole roba estas identidades de desarrolladores para utilizarlas en sus falsos esquemas de trabajadores.
La clave de la estafa reside en los facilitadores extranjeros: Crear cuentas en sitios web de trabajo autónomo; Crear cuentas bancarias o prestar al trabajador norcoreano la suya propia; Comprar números de móvil o tarjetas SIM; Validar la identidad fraudulenta del trabajador durante la verificación del empleo, utilizando servicios de comprobación de antecedentes.
Una vez contratado el falso trabajador, estos individuos reciben el portátil corporativo y lo instalan en una granja de portátiles situada en el país de la empresa contratante. A continuación, el trabajador informático norcoreano utiliza VPN, servicios proxy, supervisión y gestión remota (RMM) y/o servidores privados virtuales (VPS) para ocultar su verdadera ubicación.
“El impacto en las organizaciones engañadas podría ser enorme. No solo están pagando involuntariamente a trabajadores de un país fuertemente sancionado, sino que estos mismos empleados a menudo obtienen acceso privilegiado a sistemas críticos. Es una invitación abierta a robar datos confidenciales o incluso a pedir un rescate a la empresa”, resalta el investigador de ESET.
En términos de detección y protección, desde ESET advierten cómo evitar que una organización se convierta en víctima:
Comprobar el perfil digital del candidato, incluidas las redes sociales y otras cuentas en línea, en busca de similitudes con otras personas cuya identidad puedan haber robado. También pueden crear varios perfiles falsos para solicitar puestos de trabajo con nombres diferentes.
Prestar atención a las discrepancias entre las actividades en línea y la experiencia declarada: un “desarrollador senior” con repositorios de código genéricos o cuentas creadas recientemente debería hacer saltar las alarmas.
Estar atento a señales de alarma como números de teléfono chinos, descarga inmediata de software RMM en un portátil recién entregado y trabajo realizado fuera del horario normal de oficina. Si el portátil se autentica desde direcciones IP chinas o rusas, también debe investigarse.
Vigilar el comportamiento de los empleados y los patrones de acceso al sistema, como inicios de sesión inusuales, transferencias de archivos de gran tamaño o cambios en el horario de trabajo. Centrase en el contexto, no solo en las alertas: la diferencia entre un error y una actividad maliciosa puede estar en la intención.
Limitar su acceso a recursos sensibles y revisar su actividad en la red, limitando este proyecto a un pequeño grupo de personas de confianza de los departamentos de seguridad informática, recursos humanos y jurídico.
