En el panel “Ciudades en equilibrio: armonizar para transformar”, organizado por Saint-Gobain,  donde Juan Pablo Serrano, arquitecto y profesor universitario, indicó que hace dos décadas era muy complejo el impulsar proyectos ambientales y en la actualidad proyectos de ese tipo ya no son más caros. Un ejemplo son los impermeabilizantes rojos que están prohibidos en países de primer mundo y que de apostar a productos grises o blancos se estima que disminuirá hasta 1.5 grados Celsius el microclima de la Ciudad de México.

Se deben implementar iniciativas innovadoras como son las fachadas de edificios que tengan paneles fotovoltaicos; así como uso de concretos o pastas que captan dióxido de carbono, controlar a las estufas de inducción, prohibir calentadores de gas LP que desperdician un 65 por ciento de su energía (prohibidos en Europa), mayor uso de madera, etc. Sin olvidar que más del 50 por ciento de las edificaciones en las ciudades es de autoconstrucción social. “No se pueden vivir a las ciudades como fue en el siglo XX, debe tenerse conciencia que ya pasó un cuarto del siglo XXI”, enfatizó.

Abundó que existen muchos México y en la zona centro del país se podrían hasta contabilizar 700 formas diferentes de urbanismo y se deben asumir muchos mundos y su relación con el uso de insumos, con uso de agua, electricidad, calidad del aire, movilidad, etc. Al entender esta realidad se puede reflejar en un desarrollo adecuado en las urbes. En Europa no se hace un solo edificio que no sea sustentable y los propios bancos frenan préstamos de no demostrar ser ecológicos. Cada proyecto urbano sin engranajes para establecer una mejor ciudad.

El siglo XIX fue de carbón que llevó a una industria moderna y que las ciudades brindaron oportunidades para democratizar a la humanidad y se pasó a los petroquímicos, electricidad y plásticos. Ahora estamos en un mundo con electrónica y la era digital, que nos llevarán a la Inteligencia Artificial. El gobierno debe encargarse de los servicios básicos para impulso social equitativo. Para así pasar a la nueva energía que es el Sol. Así como impulsar la economía circular en todos los aspectos, que ya hace la industria y que debe llegar a la sociedad. Un ejemplo es que un automóvil eléctrico que cueste 300 mil pesos, es menos que lo que gastará su dueño en gasolina en ese periodo de tiempo.

Puntualizó que además de las tres grandes capitales de la nación, como es Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, se tiene el caso de Querétaro y otras 40 ciudades emergentes en el país que sobrepasan los más de 250 mil personas sin planeación y se requiere una mayor educación de construcción se puede hacer mejor las cosas que es urgente con planeaciones, agua, movilidad, espacio verde, residuos, etc., aspecto muy prioritario para no replicar urbes viejas del siglo pasado.

La queja de los desarrolladores es que no existen licencias de construcción en el Valle de México, lo cual, es una bolita de nieve que cae en los arquitectos y constructores que provoca una caída en la edificación. Aunado a que los trámites burocráticos son un caos. No existe oportunidad de construir nada en la CDMX.

Indicó que el Mundial de 2026 no expondrá más desarrollo urbano y de infraestructura para la Ciudad de México. Se desaprovechó el cambio urbano desde la designación de la sede. Mientras que Guadalajara y Monterrey están ampliando avenidas y sus aeropuertos. Se lamenta que la CDMX tendrá paralizada la movilidad social.

Por su parte, Raúl Berarducci, arquitecto y director de Bovis Proyect Management, indicó que se debe tener una buena coordinación de desarrolladores y autoridades para sus proyectos, que en muchas ocasiones no se presenta y se desconocen los beneficios socioambientales de nuevas estructurales en un barrio. Existen proyectos de todo tipo que algunos saben sus impactos ambientales y otros no lo hacen, pero las grandes obras si lo hacen. Siendo importante el tener incentivos no solo fiscales sino de varios rubros.

Señaló que el uso de materiales sustentables no baja calidad tradicional de una ciudad, respetando el entorno de las entidades como es Chiapas, Chihuahua o Querétaro. Se debe proteger las especificaciones de la región y no todo sea uniforme. “Destaca el uso de pinturas anticorrosivas de edificios en las playas. Los proyectos urbanos ayuden a la cohesión social y no deteriorar el medio ambiente de las ciudades y sus zonas verdes.

Finalmente, Tania Robledo, gerente de especificaciones y proyectos de Grupo Cemix, indicó que el uso de materiales sostenibles en edificaciones es una prioridad, aunado a que se necesita una mayor difusión de su utilidad y se aprenda a manejarlo.

Se tiene que capacitar a todos los sectores para tener sistemas constructivos que ayuden a mitigar la huella de carbono de las urbes. Se tiene que ser empaticos con todos los actores de la industria de la construcción.

El agua no distingue una región, es un insumo básico que debe ser usado de forma mínima en la construcción. Dicha situación permite que el sistema constructivo se consolide con uso eficiente de materiales. “Podemos generar mucho ímpetu para el crecimiento económico con una baja huella ambiental”.

 

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