En las laderas altas del centro de México, donde los bosques de oyamel, pino y encino constituyen un refugio vital para el teporingo el pequeño y emblemático conejo de los volcanes, Nación Verde impulsa una de las iniciativas de restauración ecológica más ambiciosas del país: Teporingo Forever Forest, un proyecto que combina restauración de hábitats y conservación de especies para asegurar un futuro sostenible tanto para la biodiversidad como para las comunidades locales.
Restauración a gran escala para un futuro sostenible
El área del proyecto tiene como objetivo expandirse hasta 30 mil hectáreas, donde se plantarán más de 6 millones de árboles nativos principalmente oyamel, pino michoacano y encino en tierras comunales de Xalatlaco, San Juan Atzingo y San Pedro Atlapulco, situadas entre los 3,000 y 3,600 metros sobre el nivel del mar.
Estas comunidades han sufrido durante décadas los efectos de la tala y los incendios forestales, que redujeron la cobertura vegetal nativa a menos del 25% en una superficie de 5,410 hectáreas. Frente a este panorama, el proyecto busca restaurar el equilibrio ecológico, recuperar la infiltración hídrica y fortalecer el tejido social mediante la participación activa de las comunidades locales.
Ciencia y comunidad para la conservación
El proyecto integra ciencia aplicada y conocimiento local. La retención de agua se maximiza con las obras de conservación de suelo y el diseño de mezcla restaura biodiversidad y refuerza la resiliencia del ecosistema.
Desde 2022, Nación Verde trabaja cada año con las tres comunidades involucradas, promoviendo el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI). Hasta hoy, se han plantando más de 2 millones de árboles, además de brindar apoyo a las comunidades con recursos, plantas y capacitaciones. Este modelo participativo fortalece la gobernanza ambiental y genera un sentido compartido de orgullo y corresponsabilidad.
El teporingo
Considerado el conejo más pequeño de América (Romerolagus diazi), mide alrededor de 25 centímetros y pesa menos de 600 gramos. Su nombre proviene del náhuatl tepolitochtli, que significa “conejo de las piedras”, por su costumbre de refugiarse entre rocas volcánicas y pastizales densos.
Más allá de su tamaño, el teporingo cumple un rol ecológico esencial: sus madrigueras airean el suelo, favorecen la infiltración de agua y crean microhábitats para otras especies. Su presencia indica la salud de los ecosistemas de montaña, por lo que proteger su hábitat es proteger también la funcionalidad ecológica del paisaje.
Ya que sabemos esto…
El proyecto busca generar dos activos ambientales clave:
❖ Restauración de cuencas hidrográficas dentro del Gran Bosque de Agua, una zona estratégica que provee seguridad hídrica al Valle de México.
❖ Créditos de carbono certificados bajo el estándar internacional Verra, utilizando la metodología VM0047 + CCB (Clima, Comunidad y Biodiversidad).
Se estima que Teporingo Forever Forest generará 1,994,507 unidades de carbono verificadas (VCU), contribuyendo a mitigar la crisis climática mientras protege hábitats críticos y fomenta servicios ecosistémicos duraderos.
Un bosque para el futuro
El Bosque Teporingo Forever representa una sinergia entre conservación, ciencia y desarrollo comunitario. Más allá de capturar carbono, busca restaurar un paisaje emblemático, proteger al teporingo una especie endémica en peligro de extinción y garantizar la salud del Gran Bosque de Agua, fuente vital para millones de personas en el Valle de México.
A través de este proyecto, Nación Verde reafirma su compromiso con la restauración de ecosistemas, la resiliencia climática y el bienestar de las comunidades que los resguardan
