El más reciente estudio de Ipsos “Global Trends 2025”, revela cambios significativos en el optimismo ciudadano en varios sectores sociales. En donde la gente cuestiona cada vez más el valor de la globalización. Si bien el mundo está mucho más conectado, el panorama geopolítico es ahora más conflictivo y cada vez más líderes políticos priorizan a su país y a sus aliados.
En cuanto a la pregunta: ¿La globalización es buena para mí personalmente? El 60 por ciento respondió estar de acuerdo, pero persisten algunas diferencias regionales entre países emergentes y consolidados respecto a la globalización.
En cuanto a las políticas de comercio, la opinión en América del Norte destaca frente a otros continentes. Aunque el gobierno de Estados Unidos ha establecido aranceles a sus socios comerciales, solo alrededor de un tercio de los estadounidenses (37 por ciento) apoyan más barreras comerciales, seguido por el 41 por ciento de los canadienses. En contraste, el 62 por ciento de los mexicanos considera que debería haber más barreras para limitar la importación de bienes y servicios extranjeros en el país.
El 70 por ciento de los entrevistados a nivel mundial, prefieren comprar productos de su país en lugar de productos del extranjero. En 2025, México relanzó la iniciativa “Hecho en México” para impulsar la manufactura local y reducir la dependencia de las importaciones. La emblemática etiqueta identifica los productos hechos en el país y busca ayudar a posicionar a México entre las 10 principales economías mundiales, como parte del Plan México.
“Los resultados de esta edición anual muestran una preocupante caída de 7 puntos en el optimismo global. Mientras el 59 por ciento de las personas aún se siente optimista sobre sí mismas y su familia, el 45 por ciento mantiene esa visión sobre la ciudad o pueblo donde vive. Esta tendencia plantea grandes retos y oportunidades tanto para líderes corporativos como políticos”, destacó Fernando Álvarez Kuri, senior business director para Ipsos en México.
La inmigración resulta ser un tema altamente emocional y políticamente sensible. A nivel mundial, el 65 por ciento está de acuerdo en que hay demasiados inmigrantes en su país. En México la gran mayoría está preocupado (75 por ciento) y el porcentaje se mantiene idéntico en comparación con los resultados del estudio en 2024.
El 65 por ciento de los ciudadanos en los países entrevistados sienten que hay demasiados inmigrantes sus países (5 puntos porcentuales más que el año pasado), con aumentos particularmente significativos en Rumania (16 puntos más), Croacia (15 puntos más), Japón (12 puntos más) y Portugal (10 puntos más).
En todo el mundo crece la nostalgia por “los viejos tiempos”. Cada vez más personas dicen que les gustaría que su país fuera como antes, y las elecciones de Estados Unidos de 2024 son un claro ejemplo de esta tendencia: la nostalgia no solo mueve emociones en la política, sino que también se ha vuelto un recurso muy usado en el marketing.
En este contexto también surgen debates sobre los roles de género. A nivel mundial, el 37 por ciento opina que el papel principal de la mujer es ser buena madre y esposa, aunque hay diferencias marcadas entre hombres (43 por ciento) y mujeres (31 por ciento). Sobre la identidad de género, el 62 por ciento de los mexicanos considera que solo existen dos géneros (masculino y femenino) y no una variedad de identidades de género.
Ante un mundo que se percibe como amenazante y abrumador, las personas se están enfocando en una cosa que pueden controlar: a sí mismas. Aunque este enfoque en el individualismo ha sido fuerte durante la última década, este año la autonomía personal se consolida como el valor más poderoso. El individualismo sigue siendo fuerte, especialmente en la era de la inteligencia artificial.
Se observa un sentimiento global (86 por ciento) de que “es más importante tener un buen equilibrio entre la vida personal y laboral que tener una carrera exitosa”, lo que resalta que la autonomía no es solo un deseo de libertad. Se trata de que las personas exigen la capacidad de definir su propio camino, tomar sus propias decisiones y moldear sus vidas según sus preferencias e identidades únicas.
El 69 por ciento de los mexicanos respondió que a menudo se siente abrumado por tener demasiadas opciones en la vida. La adopción de la inteligencia artificial para la búsqueda y la resolución de preguntas en el trabajo, en el hogar y en todos los espacios, refleja la necesidad de los ciudadanos de simplificar y comprender el mundo.
La preocupación por el cambio climático continúa siendo inquietante en el mundo. Sin embargo, las preocupaciones financieras y los debates sobre quién es realmente responsable están obstaculizando la acción para enfrentar esta problemática. La mayoría de los ciudadanos del mundo (78 por ciento) aún está de acuerdo en que “nos dirigimos hacia un desastre ambiental a menos que cambiemos rápidamente nuestros hábitos”.
A pesar del crecimiento de las marcas sostenibles, la confianza sigue siendo un obstáculo importante para las empresas. Las preocupaciones generalizadas sobre el “greenwashing” generan escepticismo en los consumidores y una sensación de inutilidad.
Los Baby Boomers son la generación que más siente que está haciendo todo lo posible por proteger el medio ambiente (76 por ciento), seguido por la Gen X (72 por ciento), los Millennials (71 por ciento) y la Gen Z (68 por ciento).
La salud está entrando en una nueva etapa donde el bienestar físico y mental van de la mano. A nivel global, la mayoría reconoce que debe hacer más para cuidar ambos aspectos, aunque mantener hábitos saludables sigue siendo un reto. El 65 por ciento dice que le gustaría bajar de peso. En este contexto, la conexión de la salud con otros sistemas como la nutrición y la tecnología cobra cada vez más importancia y abre nuevas oportunidades para transformar los estilos de vida.
Millennials y Generación Z lideran este cambio hacia una “salud completa”, a diferencia de los Baby Boomers quienes mantienen una brecha entre su salud física y mental. El auge de medicamentos GLP-1 y su creciente aceptación social marcan el inicio de un cambio profundo en cómo entendemos y gestionamos la salud.
