El nuevo estudio de LELO revela lo que nadie está diciendo sobre la vida sexual actual.
Del match al momento íntimo, los condones parecen estar quedando fuera de la conversación. En tiempos donde las apps de citas, las relaciones abiertas y la libertad sexual están en auge, un nuevo estudio de LELO revela una realidad incómoda: cada vez menos personas usan condón.
El 22% de las personas asegura que nunca ha usado un condón.
Hoy el sexo se habla sin tapujos, pero los números siguen dando de qué hablar. LELO, la marca sueca líder en bienestar sexual, realizó una encuesta global con más de seis mil personas —desde la Gen X hasta la Gen Z— para entender cómo, cuándo y por qué (o no) usamos condones. Los resultados sorprenden: aunque la sexualidad está más abierta que nunca, el uso de condones va en declive.
Lo que descubrimos sobre el uso de condones:
Solo el 30% asegura que siempre los usa y el 17% la mayoría de las veces.
El 22% nunca ha usado condón durante sus encuentros sexuales.
En los últimos cinco años, el 17% reconoció que los usa mucho menos.
Al mismo tiempo, un 15% confesó que hoy los usa mucho más.
¿Por qué los usan quienes sí lo hacen?
Para prevenir ITS (38%).
Para evitar embarazos (34%).
Porque su pareja lo pidió (6%).
El estudio también revela lo que muchos piensan en silencio: el 37% cree que “sin condón se siente mejor” y el 16% lo evita porque “rompe el momento”.
¿Por qué cada vez usamos menos condones? La respuesta combina percepción y tabúes. Hoy, muchas personas creen que el VIH ya no es un riesgo tan grande gracias a herramientas como el PrEP, pero olvidan que siguen existiendo muchas otras ETS. A esto se suman viejos mitos: casi el 15% piensa que tener pocas parejas es suficiente para no usar protección, mientras que otros admiten sentir vergüenza al comprarlos o creen que no valen la pena.
La realidad es que, aunque hablar de sexo es cada vez más abierto, la educación y la protección siguen siendo clave. Y aquí es donde entra LELO, que busca cambiar la narrativa. Una forma elegante y moderna de devolverle al condón el protagonismo que nunca debió perder.
