José Luis Samaniego Leyva, Subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular, de la Secretaría de Medio Ambiente federal (Semarnat), destacó la necesidad urgente de pasar de una etapa regulatoria a una etapa centrada en la acción colectiva y multisectorial, en el caso de los acuerdos que se lleguen a establecer en la próxima reunión global COP-30.

Se debe reconocer la importancia del diálogo climático, pero es una realidad que no se tienen muchas expectativas de soluciones definitivas en la venidera COP-30, indico.

Explicó que la acción climática no debe estar reñida con el crecimiento económico, sino que puede impulsarlo si se alinea con innovación tecnológica, descarbonización y justicia social.

Además comentó que México avanza hacia una transformación energética con metas concretas: reducir 212 millones de toneladas de CO₂ en esta administración y ampliar la participación de energías renovables hasta el 45 por ciento. Para lograrlo, se promueven alianzas estratégicas público-privadas, el desarrollo de cadenas industriales limpias y políticas de economía circular.

En el caso de México se deben reducir 212 millones de toneladas de dióxido de carbono en este sexenio federal, en total, el país genera 862 millones de toneladas de CO2 y en 2030, llegar a 644 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Recalcó que Europa tiene un 54 por ciento de generación de energía renovable y México máximo llegará al 15 por ciento.

“Estamos en un punto de inflexión. El éxito de la acción climática dependerá de nuestra capacidad de conciliar crecimiento económico, inclusión social y reducción de emisiones. La COP 30 debe marcar el fin de la regulación como prioridad, y el inicio de una era de acción multisectorial y concertada”, afirmó.

El funcionario federal dijo que México llama a mantener viva la cooperación internacional y reconoce que Latinoamérica debe hablar con una sola voz en la COP 30, para convertir los retos compartidos en oportunidades regionales de transformación.

Como parte de sus conclusiones subrayó que la transformación energética es la gran oportunidad de reconciliar el dinamismo económico, la inclusión social y la descarbonización. Resaltando también que Latinoamérica debe hablar con una sola voz en la COP 30: con visión común y propuestas concretas, no sólo discursos.

“La economía circular, la electrificación, la eficiencia energética y la restauración de ecosistemas son caminos simultáneos para crecer sin destruir. México se ha planteado una meta ambiciosa: reducir 212 millones de toneladas de CO₂ en esta administración. Lo vamos a lograr con acción pública y corresponsabilidad privada”, concluyó Samaniego.

En solicitud de información a la Semarnat, sobre cuántas toneladas de gases de efecto invernadero se han mitigado o no se han emitido en el primer año de gobierno de la administración federal, se detalló que en diciembre del 2024, México presentó el primer Informe Bienal de Transparencia (BTR por sus siglas en inglés) que reafirma el cumplimiento de la agenda de Cambio Climático, en el marco de los lineamientos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París (CMNUCC).

De acuerdo con los lineamientos del “Marco Reforzado de Transparencia” dictados por dicha Convención, el primer BTR comprende la información de 2021 y 2022. En él se abordaron los progresos alcanzados, resaltando el hecho de que las emisiones brutas de GEI en 2021 y 2022 se encuentran por debajo del escenario tendencial BAU (Business As Usual) en un 10.45 y 7.73 por ciento respectivamente, indicando que México se encuentra en progreso de su meta.

Las emisiones en los años 2023 y 2024 estarán disponibles en el Segundo Informe Bienal de Transparencia 2026, en cumplimiento a los compromisos con la CMNUCC, actualmente se busca ampliar las estimaciones basadas en la mejora continua y el acceso a mejor información. Específicamente, para el año 2023, se cuenta con estimaciones del Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero de 759 MtCO2e de emisiones brutas, y por lo tanto una reducción de emisiones del 12 por ciento respecto a escenario tendencial.

Dicha reducción se debe principalmente por acciones como: Áreas Naturales Protegidas (ANP) y Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC); Captura de carbono en suelo por prácticas incluidas en la agricultura de conservación; Manejo Forestal Comunitario (MFC) y Pago por Servicios Ambientales (PSA); Programa Sembrando Vida; Rellenos sanitarios y plantas de tratamiento de aguas residuales con tecnología de captura y aprovechamiento de biogás; Economía circular: bancos de alimentos, reciclaje en la industria del papel, reciclaje de residuos de la construcción y demolición.

Así como iniciativas de Electromovilidad: penetración de autos híbridos y eléctricos; Programa de transporte limpio autotransporte de carga; Sustitución de vehículos de transporte público a vehículos con menos emisiones; Sustitución de gases refrigerantes con alto potencial de calentamiento global por gas refrigerante natural de potencial muy bajo; Incorporación de energías limpias en la generación de electricidad, entre otros.

 

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