Las micro, pequeñas y medianas empresas son el corazón de la economía mexicana. Representan el 99.8% de las unidades productivas, generan más del 78% del empleo formal y aportan alrededor del 52% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, siguen cargando con los retos más pesados: falta de financiamiento, rezago digital y la presión de adaptarse a un mundo que exige innovación y sostenibilidad como condiciones mínimas para competir.
Desde el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB) insisten en que hablar del futuro económico sin colocar a las MIPYMES en el centro es imposible. “En ellas está el talento, la resiliencia y la capacidad de transformar el territorio”, sostiene su secretario permanente, Narciso Casado, al subrayar que estas empresas son más que unidades productivas: son comunidades, innovación y empleabilidad.
En ese marco, México abre inscripciones para participar en el VII Foro de la MIPYME, que se celebrará en Tenerife, España, los días 27 y 28 de noviembre de 2025. No se trata únicamente de un encuentro internacional, sino de una plataforma donde se definirán compromisos y líneas de acción para el sector que constituye el 99% del tejido empresarial de la región. La edición más reciente, realizada en Medellín en 2023, reunió a 22 países y dejó como legado una hoja de ruta con diez prioridades, entre ellas financiamiento inclusivo, transformación digital, sostenibilidad ambiental y fortalecimiento de cadenas de valor.
Para México, el desafío es doble. Por un lado, aprovechar el Foro como escenario de diálogo regional; por otro, capitalizar la oportunidad de dar visibilidad a su propio ecosistema empresarial. Con 4.9 millones de empresas, principalmente en sectores como comercio, agroindustria, educación y construcción, el país concentra un potencial que puede ser decisivo en la definición de nuevos modelos de negocio.
Casado recuerda que la clave está en entender a las PYMES como un laboratorio vivo de soluciones. “Si el entorno las respalda, se convierten en motor de competitividad, inclusión y progreso”, apunta. De ahí la importancia de impulsar no solo la digitalización, sino también la integración en cadenas de valor, el acceso a crédito flexible y la adopción de prácticas sostenibles que les permitan resistir en el tiempo y expandirse en mercados globales.
El Foro de la MIPYME nació en 2013 con la convicción de que no se puede hablar de desarrollo sostenible sin colocar a las pequeñas empresas en el centro de la agenda. Más de una década después, su consolidación como espacio institucional público-privado muestra que las soluciones a los grandes retos económicos y sociales de la región no llegarán solo desde las grandes corporaciones, sino desde la capacidad de las pequeñas empresas para innovar, adaptarse y transformar su entorno.
La apertura de inscripciones en México marca el inicio de un proceso que culminará en Tenerife, pero cuya relevancia se sentirá mucho antes: es la oportunidad de que los empresarios mexicanos influyan en la agenda regional y se sumen a la conversación sobre cómo transformar la economía desde abajo hacia arriba, con las pequeñas empresas como protagonistas.
