La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reporta la variación de precios de la canasta básica alimentaria de cuarenta y cuatro productos de agosto a septiembre del presente año, donde el precio promedio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) resultó en 1,979.15 pesos al aumentar su precio en promedio 12.79, lo que significa una variación al alza de 0.65 por ciento.

Los cinco estados con la CBA más encarecida resultaron ser Tlaxcala 5.13 por ciento, Baja California Sur 4.57 por ciento, Chiapas 3.33 por ciento, Sonora 2.80 por ciento y Guanajuato 2.25 por ciento. Los productos que más aumentaron en el último mes son cebolla 8.86 por ciento, que paso de 23.31 a 25.38 pesos; tomate verde 7.70 por ciento, que pasó de 32.63 a 35.14 pesos; papa 4.27 por ciento, que pasó de 29.67 a 30.94 pesos; papel higiénico 4.19 por ciento, que pasó de 35.47 a 36.95 pesos, y jabón de lavandería 4.04 por ciento, que pasó de 39.79 a 41.40 pesos.

“En México, los alimentos en la era post COVID-19 se han encarecido 33 por ciento, pulverizando con ello las mejoras salariales y apoyos sociales gubernamentales. Según cifras oficiales, 22.5 millones de mexicanos salieron de la pobreza extrema; sin embargo, el 70 por ciento de la población sigue sufriendo el rigor del flagelo de la inflación alimentaria, 40 por ciento de los hogares destinan hasta 90 centavos de cada peso de sus ingresos a la compra de alimentos. Esta situación afecta a 14 millones de hogares, cuyo gasto mayoritario se destina a la alimentación de su familia”, explicó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

El pueblo mexicano paga un 16 por ciento de IVA, el IEPS en bebidas saborizadas, cigarros, alcohol, confitería, panificación y combustibles paga también el impuesto ilegal de la extorsión, hoy reconocida como una realidad que afecta prácticamente al país entero, cobrándose este impuesto en las carreteras, en los campos de cultivo y en los puntos de venta con el famoso “cobro de piso”. A esto hay que agregar la caída de las remesas en un 20 por ciento este año, producto del acoso migratorio que sufren nuestros connacionales que se ven orillados a no salir de sus casas, ausentándose del trabajo, incluso a no mandar a sus hijos a las escuelas, condenados a una suerte de autoarresto domiciliario.

“Como cereza de este amargo pastel dentro del contexto que describimos, se propone una barbaridad: aumentar el IEPS a productos de alta demanda con un draconiano incremento de 87 por ciento a las bebidas saborizadas, extendiendo el cobro de este impuesto a las bebidas light, que hasta ahora estaban exentas, y un doble aumento al cigarro, por cajetilla y por cigarrillo, encareciéndose 20 pesos la cajetilla en promedio y entregando con esto la comercialización de este producto al mercado negro, ante lo cual los contrabandistas se están frotando las manos”, reafirmó.

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