En 2025, muchas empresas mexicanas enfrentan vencimientos de deuda por más de 240 mil millones de pesos, lo que las obliga a restructurar sus finanzas. Sin embargo, solo entre el 0.3% y el 1.5%  recurren a mecanismos sofisticados como emisión de deuda, banca extranjera o banca de desarrollo.

Es decir, menos del 2% del universo empresarial  opta por estrategias quirúrgicas, mientras que la mayoría reacciona con métodos tradicionales como financiamiento de proveedores (62.1%) o créditos bancarios convencionales (27.3%) dice Julio Cesar Briseño Cruz, CEO de Cénit, banca de desarrollo y consultoría empresarial.

“la reestructuración fina, la que implica renegociación de plazos, consolidación de deuda, venta de activos no esenciales o acuerdos extrajudiciales, aparece como una práctica minoritaria pero estratégica, reservada para empresas con visión institucional o presión extrema”, dice Briseño.

Entre las acciones que podrían emprenderse, según el CEO de Cénit, están:

Renegociación de términos con acreedores. Empresas como OHLA solicitan aplazamientos en pagos de cupones mientras negocian con nuevos inversionistas. “Esta táctica permite ganar tiempo sin caer en impago”, dice Briseño.

Modificación de plazos y tasas de interés. “ Extender los vencimientos o negociar tasas más bajas reduce la presión mensual y mejora el flujo de efectivo”, recomienda el directivo.

Otra de las acciones recomendadas es la consolidación de deudas o agrupar múltiples obligaciones en un solo préstamo con condiciones más favorables. “Esto permite simplificar la gestión y reducir el costo financiero”, comenta el experto en crédito.

La reestructuración operativa y legal también debe considerarse. Esta estrategia, según el vocero de Cénit implica:

Venta de activos no esenciales. Liberar capital mediante la desinversión estratégica ayuda a cubrir obligaciones sin comprometer la operación central.

Reducción de costos operativos. Optimizar procesos internos y recortar gastos innecesarios fortalece la liquidez y mejora la capacidad de pago.

Acuerdos extrajudiciales. Negociaciones directas con acreedores evitan litigios y permiten soluciones más ágiles.

Asimismo, Briseño Cruz aconseja la diversificación de fuentes de financiamiento. “Las empresas deben  explorar líneas de crédito comerciales, fondos gubernamentales e inversionistas privados para no depender de una sola vía”.

De manera simultánea, el monitoreo constante del entorno económico es otra acción eficaz. La contracción industrial del 2.7% en diciembre de 2024 incidió en que muchas compañías  lograran ajustaran sus proyecciones y estrategias de pago.

También debería explorarse el método de avalancha o bola de nieve, dice Briseño Cruz. “Este método es recomendado por CONDUSEF. Prioriza el pago de deudas con mayores tasas de interés o saldos pequeños para mantener motivación y reducir costos”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *