El gerente general de la empresa de seguridad privada ELIM, Ynbal Adda, detalló que la seguridad privada en todo el país creció un 25 por ciento en los pasados 5 años, debido a la ola de inseguridad de la nación.

Dijo que se tiene un alza preponderante de empresas de seguridad privada en Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Morelos, Querétaro y Guanajuato, en esta región, dichas marcas brindan servicio en un 35 por ciento a industrias y en un 20 por ciento en sector residencial.

La inseguridad de mayor gravedad, como es el crimen organizado ha crecido y exige mejores capacitaciones, así como la combinación de presencia de personal con uso de nuevas tecnologías con cuerpos de alta capacidad como es la Guardia Nacional. “Es una realidad que al personal se le pide uso de mayores tecnologías y no salga disparando”.

Indicó que el personal que es contratado es diverso, pues no es lo mismo el proteger un colegio privado a una fábrica o una zona residencial. El perfil siempre respeta la diversidad personal y entendiendo que las personas son diferentes en su psicología y el físico.

Acepta que a nivel país, son 2,700 empresas de seguridad certificadas, de las más de 6,000 empresas laboran en el país; es decir, son 3,300 que trabajan de forma informal. Siendo aquellas que no cumplen diversos estándares de calidad en sus servicios. Señaló que desde 2021, se impulsó un esquema legal para multar a empresas de seguridad que no presten los servicios adecuados y sean multados hasta con 5 millones de pesos. Existen más de un millón de personas empleadas por este sector en todo el país.

Añadió que en el marco del Mundial en México, se tendrán grandes responsabilidades para la seguridad, en especial con las llegada de ciasi 4 millones de turistas internacionales que vendrán a la nación en 2026.

Indicó que el sector de seguridad privada deriva en otros problemas, como son las facturas falsas que se distribuyen y acaban siendo un conflicto legal en diversos corporativos que quieren proteger sus bienes. Sin olvidar que existen empresas de seguridad fantasma que organizan robos en los sitios que supuestamente están protegiendo.

Uno de los pocos límites del sector es el rango de no contratar a personas de más de 55 años de edad; siendo el estándar de empleados del rubro en una edad es de 25 a 44 años, agrego que, los malos sueldos y extensas jornadas de trabajo son factores que impulsan la alta rotación de personal.  Lo cual, se busca combatir con mejores salarios, que van desde 10 a 15 mil pesos, y mayores políticas de bienestar laboral. Aunado a que cada vez es mayor la presencia de elementos de seguridad femeninos.

 

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