Por: Mariana Cerqueda Segundo

La Universidad del Valle de México (UVM), en el marco de su sesenta y cinco aniversario, llevó a cabo la entrega del “Premio UVM por el Desarrollo Social”. Las galardonadas  son:  Berenice Elizabeth Lizárraga Lizárraga, con su proyecto Isla Basura en Sinaloa; Lizbeth Victoria Cob Hernández y su trabajo Áak Kuxtal de Yucatán; Estefany Uc Santos con Raíces del Territorio de Yucatán; Sara Hernández Gómez, con La Sombra de las Mujeres Artesanas de Chiapas  y Miriam Inés Rangel Santiago con El Arca del Estado de México.

El citado premio es un reconocimiento que celebra a jóvenes líderes de México que están transformando realidades, con proyectos que van desde lo local que impactan de forma tangible en la educación, hasta aquellos que buscan mejorar el medio ambiente, pasando por la salud, la inclusión y el desarrollo social y económico, puntualizó Linda Cristal Nava López, Directora de Responsabilidad Social Corporativa de la UVM.

Uno de los proyectos recientes es el de Berenice Elizabeth Lizárraga Lizárraga, presidenta de Viva la Ola A.C. y creadora del proyecto Isla Basura; un lugar que conoció el catorce de enero del 2024. Es un ecosistema de manglares que cuenta con una gran biodiversidad y es un paso de tortugas golfinas que, si no se hace algo pronto, puede que le quede poco tiempo de vida, ya que su estado de contaminación es crítico y por lo mismo se está trabajando en su recuperación con ayuda de la comunidad.

El islote se encontraba repleto de toneladas de residuos sólidos urbanos, motivo por el cual Berenice y sus compañeros decidieron aliarse con las comunidades pesqueras para rescatar el espacio, que años atrás era un sitio de reunión para las familias y hoy ya no se puede convivir en él si no se hace algo al respecto.

En base a su experiencia científica con la colaboración de la comunidad, elaboraron un modelo de economía circular regenerativo que puede ser replicable en otras zonas pesqueras de México. Este sistema se basa en tres principios: el saneamiento, la prevención de su futura contaminación y la generación de empleos verdes.

De la misma manera, se trabaja mediante dos rutas: en la primera, se hace frente a la contaminación por plásticos a partir del reciclaje; en esta primera instancia, los pescadores se convirtieron en parte importante del transporte y voluntariado durante las jornadas de limpieza. Los residuos reciclables que se rescatan de la Isla Basura, se trasladarán a un centro de acopio instalado en su predio y que también recibirá los residuos de la zona urbana, para que la misma comunidad los gestione y puedan generar recursos a partir de la venta de estos materiales.

La segunda ruta es la de los residuos orgánicos de pescado, los cuales se generan durante las jornadas de trabajo de los pescadores. Se trata de escamas tripas, que es un pescado que tiene un gran potencial para transformarse en biogas, que es una fuente de energía renovable que puede sustituir el gas que se suele ocupar en la vida diaria.

Berenice comentó que “a un año y medio de trabajo se han realizado tres jornadas de saneamiento y con el apoyo de más de trecientos voluntarios y más de veinte alianzas institucionales, hemos retirados más de tres toneladas de residuos de la Isla Basura, lo que equivale a llenar la base del Monumento a la Revolución que se encuentra en la Ciudad de México.

Hoy, esta comunidad está liderando la solución, pues lo que está haciendo es diversificar sus fuentes de ingreso al mismo tiempo que conserva sus recursos naturales. Para nosotros como equipo, es una labor muy importante, porque creemos que cuando los recursos y la energía surgen de cosas que antes eran consideradas como basura, no solamente encendemos cocinas y estufas, sino que encendemos la dignidad, el bienestar y la esperanza para las futuras generaciones”, finalizó.

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